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Recesión en Estados Unidos: ¿Cuándo?
Diversos medios han cuestionado si la economía estadounidense ya entró en recesión o no. Con el dato oportuno del PIB al segundo trimestre de una contracción de 0.9% en relación con el trimestre anterior aunado a que en el primero la caída trimestral fue de 1.6%, parecería ser que se cumple la popular condición de que dos trimestres negativos seguidos declaran una recesión. No obstante, dicha condición no es suficiente para proclamar una recesión, pues se requiere la conjunción de las siguientes tres condiciones adicionales: 1. amplitud (o difusión) que significa una contracción generalizada en la mayoría de los sectores; 2. profundidad que implica una tasa significativa de contracción; 3. duración que ser refiere a que se extienda la actividad negativa a lo largo de varios meses, más allá de los dos trimestres iniciales.
Por lo pronto, ninguna de estas tres condiciones se ha observado aún. No hay amplitud ya que hay muchos sectores con evolución sólida: muchos servicios, la producción industrial y las exportaciones; el consumo sigue firme y no hay escasez de crédito. Destaca lo robusto del mercado laboral: en julio se agregaron 528,000 puestos de trabajo, más del doble de lo que esperaba el mercado y la tasa de desempleo disminuyó a 3.5%, la más baja desde febrero de 2020.
De igual manera no se puede hablar de una profundidad y duración típicas de una recesión. Así que es precipitado señalar que la economía ya se encuentra en ese ciclo descendente. La mayoría de los pronósticos concuerdan en que el PIB podrá crecer entre 1.9 y 2.3% en 2022, pero desacelerándose hacia el fin del año.
Sin embargo, ese escenario dependerá de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Una corriente de opinión asevera que los datos positivos señalados sobre el empleo aunado a la perspectiva de que la inflación no disminuirá todavía en forma significativa, son indicio de que la Fed mantendría los aumentos de su tasa de referencia en forma agresiva cuando menos durante cinco o seis decisiones más. Para fin de año, la tasa de fondos federales podría situarse entre 3.75% a 4.25% (actualmente dicha tasa se ubica en 2.5%).
Bajo ese escenario, sería inevitable el freno a la economía, pero esos analistas sostienen que se daría un “aterrizaje suave” en la forma de una mini recesión entre el primero y segundo trimestre de 2023. Para todo el año, el PIB podría mostrar una cifra positiva de alrededor de 1 por ciento.
Es ineludible que la economía mexicana siga por el mismo sendero. El Banco de México deberá continuar con su postura monetaria restrictiva. La actividad económica se deprimiría más que en Estados Unidos, pues se agregarían factores domésticos como la inversión estancada. El consenso indica un crecimiento de 1.8% en 2022 y de 1.5% en 2023, aunque ya varios analistas pronostican un PIB de entre 0 y 0.7 por ciento.
Una buena noticia: comenzó a funcionar el Comité de Fechado de Ciclos de la Economía de México que como instancia independiente mide los ciclos económicos y determina cuando la economía entra y sale de una recesión. Enhorabuena, y mucho éxito a este Comité.
Twitter: @frubli

