En el contexto político y económico mundial, lo que sobresale además de signos de recesión económica es una recesión democrática que origina indeseables autoritarismos.

Tenía razón Winston Churchill cuando decía que la democracia era el menos malo de los sistemas políticos. La dificultad de su manejo y aspiraciones se encuentra en la pluralidad de intereses y lo difícil que es conciliar libertad y justicia.

Vivimos un cúmulo de protestas donde izquierda y derecha política se diluyen y no explican la conducta electoral de muchas personas. Y ahí surge el populismo. Descansa en la desconfianza en el sistema político y económico. Es un fuerte disolvente de la dualidad capitalismo de mercado y democracia liberal.

Como determinante está la desigualdad. Trabajadores marginados y capitalistas que, basados en la ética utilitarista, matan a la gallinita de los huevos de oro. Hay voces, sin embargo, dentro del sector capitalista que ante los riesgos plantean una nueva ética de la responsabilidad. Larry Fink, presidente de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, dice en su carta anual a los directivos de las empresas en las que el fondo es accionista: “La confianza de la sociedad en la empresa decae. Angustiada por los cambios económicos y la incapacidad de los gobiernos para brindar soluciones duraderas, la sociedad está esperando cada vez más que las compañías aborden asuntos sociales y económicos apremiantes”. Se trata, en otras palabras, de salvar al capitalismo de los capitalistas.

En Estados Unidos, el impeachment a  Trump, un juicio político importante que significaría entre otras cosas su destitución lo dice todo. Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, opina: “Trump es una personalidad conflictiva y cuando se vaya debemos reflexionar sobre cómo alguien tan perturbado y moralmente deficiente pudo llegar a ser elegido presidente del país más poderoso del mundo”.

En China no se tiene una democracia, pero sí un crecimiento económico alto, de 6% anual que ha permitido eliminar mucha pobreza extrema. Ello se debe a que dedica  40% de su PIB a inversión. El Politburó ha dejado claro que las reformas políticas se van hacer bajo el control del Partido Comunista. Ello plantea la pregunta de si el país superaría los retos de la modernización continua.

En América Latina, los ciudadanos se alejan de las ideologías y crece la indiferencia  frente a la democracia. Según el Latinobarómetro, una encuesta que se realiza en Chile y que cubre 20,000 entrevistas en toda la región, el apoyo a la democracia es de 53% de los entrevistados; 5% considera que se tiene una democracia plena; 27% opinó que hay pequeños problemas, y 45% que hay grandes problemas; 12% consideró que a lo que existe no se le puede llamar democracia. Hay una percepción que se gobierna para unos pocos (75 por ciento).

Cada vez es más evidente que uno de los ejes de la cuadratura del círculo es democracia económica.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.