La economía se basa en el uso de modelos que pretenden representar la realidad, así sea de manera simplificada. Así, el análisis de los mercados emplea modelos que buscan describir su estructura, como los modelos de competencia perfecta, de monopolio o alguna variante del oligopolio.

Los modelos se han basado en asumir supuestos sobre la racionalidad en el comportamiento de los agentes económicos. Éstos, dice la teoría, eligen las mejores pautas de consumo entre las diversas opciones que están a su alcance. Los agentes toman sus decisiones en el ámbito individual y en un entorno de escasez. Los agentes son capaces de diferenciar sus alternativas, con base en un cuidadoso análisis de costos y beneficios. El requisito que acompaña esta racionalidad es que los agentes tienen acceso a información perfecta de los mercados.

La idea del hombre perfectamente racional e informado acompañó el desarrollo de la teoría económica, hasta que en los años 70 fue cuestionada seriamente. Quienes así lo hicieron, señalaron que no era cierto que el individuo poseyera información completa y que, por tanto, tampoco era cierto que los agentes económicos fueran absolutamente racionales. Se nos dijo que los individuos actuamos bajo un principio de racionalidad limitada, por diversas razones: 1) La información es costosa y difícil de conseguir; 2) Los seres humanos tenemos una capacidad cognitiva limitada; 3) Disponemos de poco tiempo para analizar nuestras decisiones; 4) En el mundo priva la incertidumbre; y, 5) Los humanos somos capaces de conocer solamente una parte de nuestro entorno.

La evolución tecnológica, en términos de la capacidad computacional y de almacenamiento de información, ha dado lugar a una paradoja. La preocupación de los años 70, en el sentido de que la información costaba y era difícil de conseguir, ha sido reemplazada por una preocupación distinta, por la disponibilidad de un amplísimo volumen informativo, gracias al abaratamiento del equipo informático y de comunicaciones. Recientemente el exanalista de la CIA Martin Gurri, indicó que la información generada en el mundo en el 2001 equivalía al doble del cúmulo generado durante toda la historia de la humanidad, y que desde ese año la información producida se duplica cada año.

Curiosamente, esta mayor abundancia de información no necesariamente ayuda a las personas a tomar mejores decisiones. Paradójicamente, algunas decisiones sencillas, como adquirir un boleto de avión o alquilar una habitación de hotel, pueden complicarse al extremo, por la existencia de múltiples plataformas de comparación y por la dificultad para procesar mentalmente una decisión. Ocurre que, ante el deseo de tomar la mejor decisión, los consumidores postergamos la compra de un bien o servicio, pues creemos que podremos encontrar una oferta mejor. Y con frecuencia, la decisión final dista de ser la mejor, sin considerar el consumo de tiempo.

Esta nueva realidad informativa probablemente ha conducido a una mayor asimetría. Es cierto que todos tenemos acceso a más información, pero no todos contamos con las herramientas para su uso y procesamiento. Las empresas operan bajo un marco organizacional y tienen incentivos para implementar medios para el uso lucrativo de la información. Los consumidores estamos mucho más desorganizados. Este hecho ha suscitado la preocupación de autoridades de competencia y reguladoras, y subyace en las acusaciones que en otras jurisdicciones se han vertido contra empresas como Google, Amazon, Facebook, por citar algunos ejemplos.

Sin embargo, aún no se vislumbran principios analíticos que permitan el análisis sistemático de la abundancia informativa. Me temo que en los próximos años los responsables de las políticas adoptarán decisiones contradictorias, que afectarán el curso de los negocios. En tanto los economistas depuramos nuestros modelos, creo que el camino que queda a las autoridades es estudiar a profundidad los modelos de negocio de las empresas que analizan, para reducir el riesgo de adoptar decisiones que afecten la eficiencia de los mercados.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación y profesor universitario.

@javiernunezmel

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.