La mayor parte de la población de este país no recuerda o simplemente nunca conoció una inflación alta en México. La última vez que padecimos una inflación irracionalmente alta fue en 1995 cuando los precios se elevaron 52 por ciento.

Por eso, cuando decimos que la inflación es el más injusto de los impuestos para la población, son aquellos que están más cerca de los 40 años o los que tienen experiencia en carne propia de lo que una inflación alta le puede quitar a la vida de las personas.

Y ni hablar de los pocos que quedan que todavía sienten cómo se eriza la piel cuando recuerdan la inflación de 160% de 1987.

Pasa lo mismo cuando se habla de políticas populistas y decisiones económicas equivocadas, la mayoría no lo cree porque no lo ha sufrido.

Hoy, para fortuna de esta economía, el escándalo inflacionario es cuando vemos la fotografía del cierre del año pasado con 6.77% de aumento anualizado del Índice Nacional de Precios al Consumidor.

El reporte más reciente de la medición inflacionaria dado a conocer por el Inegi ubica el índice general en 4.69 por ciento. Hay una baja estadística por la entrada en vigor de las tarifas eléctricas de verano en algunas partes del país, pero es un hecho que los precios han entrado en una zona de mayor estabilidad.

Lo mejor es que en los diferentes subíndices de la inflación subyacente se nota una reducción notable de los precios. Por ejemplo, hace un año a estas alturas de la medición inflacionaria el subíndice de mercancías presentaba un registro de 6.06%, el reporte más reciente fue de 4.44 por ciento.

Eso sí, hay algunos otros productos más volátiles que tuvieron precios más altos ahora que hace un año. Por ejemplo, los agropecuarios con un registro este año de 6.41% anual contra 2.73% de mismo periodo del año pasado.

Los precios de los energéticos, que se mueven por razones totalmente ajenas a cuestiones locales, tuvieron comportamientos mixtos. Subió la gasolina de bajo octanaje (0.29%), pero bajó el precio del gas LP (2.36 por ciento). Esa es la dinámica de un mercado abierto.

Supongamos que esos aumentos de libre mercado hubieran llegado a una economía con precios congelados de energéticos. La gasolina habría acumulado un aumento latente hasta que se descongelara el precio. Y en el caso del gas que usan la mayor parte de los hogares, no habría sido posible gozar de esa baja en el precio, porque erróneamente se habría congelado un precio más alto.

Tomar malas decisiones económicas, como congelar precios, gastar más de lo que se ingresa y elevar por decreto los salarios son la forma perfecta en que podamos regresar a esos tiempos desconocidos para la mayoría de inflaciones descomunales.

El día que tenga un dolor en el pecho y sospeche del corazón, vaya con el cardiólogo. No confíe en el merolico que vende placebos en el parque. Lo mismo con la economía, hay que confiar en los expertos que han mantenido la inflación a raya por tantas décadas y no en el merolico que vende ilusiones.

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Enrique Campos Suárez

Director de Noticias de Radio Fórmula

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa, donde participa con Carlos Loret de Mola en Despierta y es titular del espacio noticioso de las 13 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.