Planear nuestra sucesión patrimonial es mucho más que hacer un testamento. Una de las condiciones centrales es determinar qué pasaría con nuestros hijos si uno es padre soltero, o si ambos padres llegan a faltar. Además de otras circunstancias especiales.

Una vez que hemos pensado quién podría ser la persona ideal para hacerse cargo de nuestros hijos, tenemos que hablar con ella para explicar nuestra solicitud, motivación, lo que queremos para nuestros hijos, etc. Darle el tiempo suficiente para pensarlo, porque no es una decisión fácil. También tendremos, en toda responsabilidad, asegurarnos en dejar los recursos necesarios para satisfacer todas sus necesidades hasta la edad adulta. La forma más eficiente de hacerlo es a través de un seguro de vida. 

Recordemos: no hay nada peor para nuestros hijos que vivir en un ambiente de resentimiento constante, por causar un impacto financiero o psicológico en su nueva familia. Por ello, debemos procurar dejarles lo suficiente para sus gastos diarios, escuelas privadas (si es el caso), hobbies, gastos médicos (incluyendo terapias), etc. Esto se puede hacer a través de un seguro de vida, que es sin duda el mecanismo más eficiente y un aspecto central de cualquier plan de previsión. Pero además es importante platicar con el tutor elegido a fin de determinar el impacto financiero que le causaría la presencia de nuestros hijos, para que todo esté considerado. 

Ahora bien, podemos hacer que el tutor se encargue del manejo del dinero de nuestros hijos, pero usualmente es mejor separar esa responsabilidad. Algunos seguros de vida ofrecen la posibilidad de entregar la suma asegurada a través de un fideicomiso que garantice una buena administración y una entrega periódica de recursos al tutor, según nuestras instrucciones. Es una gran posibilidad que vale la pena considerar muy seriamente. 

Desde luego, en todo esto siempre hay muchas consideraciones que hacer dependiendo de la situación específica de cada familia. Por ejemplo, personas de alto patrimonio, que cuentan con inversiones sustanciales, podrían pensar en la elaboración de un fideicomiso testamentario, que garantice que dicho patrimonio no se desperdicie y sea manejado de forma profesional, o sea entregado en una o varias exhibiciones siempre que se cumplan ciertas condiciones. Además, claro, del testamento y los seguros que uno pueda dejar. 

Hay algunas comedias en literatura o televisión sobre personas que “sorpresivamente” heredan hijos. Pero en la vida real estas situaciones no son risibles, por lo que debemos elaborar un plan amplio y adecuado para evitar que nuestros hijos sufran y, por el contrario, alcancen su potencial. 

Haga revisiones anuales de su situación

Es importante que ese plan sea flexible y revisarlo cada año, porque las circunstancias cambian. Hay muchísimos factores que pueden alterar nuestra planeación.

Quizás en dos años se descubra que uno de nuestros hijos tiene autismo y eso nos obligue a modificar varios aspectos, incluida la designación del tutor. Tal vez todo siga igual y no hay necesidad de cambio alguno.

Pensemos un poco: si llegamos a faltar, nuestros hijos nos extrañarán y pensará en nosotros todos los días. Parte de nuestra responsabilidad como padres es hacer hoy un buen plan para ellos, para que, si pasa lo peor, lo impensable, al menos puedan alcanzar todo su potencial. No lo echemos en saco roto: los amamos demasiado como para dejarlos a la deriva. 

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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