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Opinión

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Puntos a considerar en el inicio de la Fase 3 en México

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Foto: ReutersFoto: Reuters

A cinco meses de los primeros casos de Wuhan las discusiones sobre cómo y cuándo salir de la crisis del Covid-19 están dominando al mundo. Independientemente de que los países estén en diferentes fases de la epidemia, líderes mundiales están urgiendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a acelerar el desarrollo de medicamentos, pruebas y vacunas contra el coronavirus y garantizar la igualdad de acceso a todos los países.

Dado que no fue posible enfrentar la propagación del SARS-CoV-2 de manera natural (muchos enfermos e inmunidad de grupo), el mundo recurrió a diferentes soluciones como las medidas de protección sanitaria, distanciamiento físico y confinamiento voluntario y otras más drásticas como cierre de aeropuertos y fronteras. Aunque desde un inicio se realizaron pruebas de detección de casos y de contactos, el manejo de pacientes en atención primaria no fue el esperado y los individuos afectados empezaron a saturar las salas de urgencia de los hospitales y algunos de ellos, pasaron en directo a las salas de terapia intensiva para recibir ventilación asistida.

A nivel mundial, la historia al 25 de abril se resume en 3 millones de casos positivos, 1.8 millones de ellos activos, 203,000 muertes y alrededor de 27 millones de pruebas realizadas. Estas cifras, además de incompletas, no sirven para diseñar políticas públicas. Es la información de cada uno de los países la que alimenta la discusión nacional de cómo y cuándo salir de las medidas extremas a las que nos orilló el virus y relajarlas paulatinamente hasta donde más se pueda, para evitar rebrotes o la llamada segunda ola.

Los parámetros a considerar para esta discusión, además de los políticos y económicos que se salen del alcance de este texto, se relacionan con la capacidad biológica de los individuos para contener la propagación del virus (inmunidad adquirida, infectados, contactos, asintomáticos, etcétera) y con la capacidad de las organizaciones para responder a las nuevas políticas de reincorporación (regreso a clases, actividades comerciales, agrícolas, transporte público, etc.).

A estas alturas, son varios países que han empezado a regresar a sus actividades con muchas medidas precautorias; otros que están por hacerlo y por lo mismo preparándose para mejorar su conocimiento sobre el número de infectados, de la inmunidad adquirida en la población y de la letalidad de la enfermedad; y otros que aún no perciben la salida en el horizonte cercano.

La situación para México no es fácil, pues además de que debiera sumarse a la discusión sobre la salida de la crisis del Covid-19, tiene que lidiar con problemas de reasignación de recursos humanos, financieros y físicos por el potencial sobrecupo de hospitales propio de la Fase 3 en la que nos encontramos.

Para ilustrar mejor la situación que vivimos, conviene recordar que la epidemia en México empezó el 28 de febrero (Fase 1) y después de 24 días se pasó a Fase 2. La duración de la segunda fase fue de 28 días; del 23 de marzo al 20 de abril cuando oficialmente se anuncia el inicio de la Fase 3. Tal y como lo habían mencionado las autoridades de salud, se trata de una fase en la que se acumularán un gran número de casos, de contagios, de hospitalizaciones y muertes. A cinco días de haber empezado la Fase 3 se registraron 5,070 nuevos casos confirmados (37% del total acumulado); 2,147 nuevas hospitalizaciones (40%) y 593 muertes (45 por ciento).

Si se divide la pandemia global y la de otros países empleando las fechas de las tres fases de México, nos daremos cuenta del momento de la epidemia en cada uno de ellos en referencia a la experiencia mexicana. Por ejemplo, antes del 23 de marzo (fase 1 de México) China había acumulado 71% de sus muertes, Corea del Sur la mitad e Irán un tercio. Entre marzo 24 y abril 20 muchos países europeos concentraron 80% de sus muertes por coronavirus. En la última semana de marzo Italia presenta la cresta de la mortalidad por Covid-19; en la primera semana de abril lo hacen España, Suiza y Holanda. En la segunda semana de abril llegan a su máximo el Reino Unido, Bélgica, Alemania y Francia. En cambio, para la cuarta semana del abril, fase 3 de la epidemia, Brasil concentra 36% y México 45% de las muertes acumuladas.

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Aún no sabemos la duración de la fase 3 ni lo grave que ésta pueda ser. Pero, mientras tanto, dos cosas deben estar claras:

a) Las experiencias de Wuhan, España e Italia no fueron en vano. De ellos debemos aprender que la fortaleza de un sistema de salud no sólo se mide por el reforzamiento del nivel hospitalario, sino por la forma como se involucra la atención primaria en el manejo del paciente ambulatorio.

b) Los pasos que se den en materia de detección de enfermos, contactos y asintomáticos, servirán con creces al momento de diseñar la salida del confinamiento físico.

*El Doctor Rafael Lozano es profesor de la Universidad de Washington

Twitter: @DrRafaelLozano

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