Brasil siempre se ha asumido como una promesa económica mundial . y como ahora está de moda, acapara reflectores. Pero no tiene ni la proporción de jóvenes matriculados en la educación superior ni el número de profesionistas políglotas que en cambio, sí tiene Argentina. Esto me lo dijo un alto funcionario obviamente argentino.

Cuando estuve en la Reunión Anual del FMI del año 2007, Venezuela y Brasil habían dado un portazo a las reuniones ministeriales y amenazaban con la creación del Banco del Sur, una especie de FMI sudamericano. No más políticas dictadas desde Washington , gritaba el entonces ministro de finanzas venezolano, Rodrigo Cabezas. No sería un banco regional... sería SUDAMERICANO.

Y poco más o menos así, es como hemos visto sistemáticamente crecer las pugnas, las observaciones y señalamientos de los países sudamericanos entre sí, las patadas debajo de las mesas contra México y el sueño de Bolívar de una América Unida rodando por los suelos.

La candidatura de Agustín Carstens a la dirección del FMI, es solo el pretexto para evidenciar estas grandes diferencias.

Como lo comenté anteriormente, me parece que Carstens tiene todo para ganar. Todo menos los votos amarrados para ser el nuevo director gerente.

Las diferencias

Con estas grandes diferencias y protagonismos que hay en la propia América Latina, con esta élite de cinco emergentes promesas de desarrollo , los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y recientemente Sudáfrica), creo que perderemos todos una oportunidad de histórica: la de dar la alternancia al directorio del FMI.

Entre los emergentes falta mucha cohesión, tanta, que perdemos de vista que está abierta la posibilidad de que un funcionario de nuestras economías llegue a la silla máxima del FMI. Están jalonéandose la nacionalidad del candidato que representará a los emergentes. Que si será chino, que si indio, que si brasileño. Nadie de los emergentes ha levantado la mano para decir apoyo a México ¡que también es emergente!

Y, a menos que ya esté amarrado con Estados Unidos y Centroamérica el voto ponderado en el directorio ejecutivo del FMI a favor de México . No veo por donde llegarán los votos que requerimos para que el único candidato latinoamericano emergente, llegue a la máxima silla del FMI, por primera vez desde 1949.

Lamento profundamente que nos estemos precipitando a ser una referencia anecdótica , como despectivamente ha editorializado el periódico El Economista de España a la candidatura de Carstens.

Pues Europa, la inmersa en crisis financieras, la empobrecida, la desempleada, la señalada por los mercados, está dando una lección importante a los emergentes: cohesión. Cerraron filas en torno a Christiane Lagarde. Y la unión hace la fuerza. Si no se da un milagro pronto, antes de 16 días, que es cuando se cumple el plazo del FMI para anotar candidatos, estaremos dejando otra vez en Europa, la dirección del Fondo. Y será lamentable dejar pasar esta oportunidad de oro.