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Opinión

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Propósitos con sentido

El tabaquismo se apodera de amplios aspectos de nuestra vida cotidiana y significa costos para nuestro bolsillo, nuestra salud y nuestra productividad.

Dejar de fumar seguramente está entre los 10 propósitos más comunes para este año nuevo. Seguramente también es el más difícil de conseguir y el de mayor reincidencia.

El poder adictivo de la nicotina nos convence incluso de falacias en torno de que nos provoca placer, nos ayuda a concentrarnos, a relajarnos, a socializar, a entretenernos y hasta a digerir aceleradamente.

De ese modo, la enfermedad del tabaquismo se apodera de amplios aspectos de nuestra vida cotidiana y significa costos muy importantes para nuestro bolsillo, nuestra salud y nuestra productividad.

El precio de los cigarros es lo de menos si se compara con los enormes costos médicos de cualquiera de las enfermedades relacionadas, el costo de una menor calidad y duración de nuestra vida social y productiva, así como el costo de afectar la salud de nuestros seres queridos e inocentes que nos rodean.

En su famoso libro, el británico Allen Carr dio en el clavo. A cambio de los enormes costos, el fumador recibe muy poco: la creencia de que disfruta fumar.

Tal disfrute no es más que el alivio del síndrome de abstinencia. En realidad el tabaquismo es placentero porque alivia los síntomas de la adicción que el mismo tabaco genera. De lo único que te relaja, es de las ganas de fumar. Si eres adicto y no fumas constantemente para mantener tu nivel de nicotina, no puedes concentrarte, tampoco puedes socializar y el tiempo de abstinencia pasa muy lento, creando la sensación de que ayuda a entretener.

Tradicionalmente, el dejar de fumar se presenta como un sacrificio que conviene sufrir a cambio de un beneficio en el largo plazo. Desde una perspectiva alternativa, tener que fumar es en realidad el sacrificio. La vida sabe mucho mejor sin tabaco.

Como exfumador empedernido (un paquete diario por 17 años: 186,000 pesos) puedo asegurar que dejar de fumar implica un cambio de vida placentero por sí mismo, independientemente de sus amplios beneficios.

Tras cinco años sin fumar, no volvería aunque fuera bueno para el cutis.

Sé que para el adicto parece imposible abandonarlo. Lo curioso es que es increíblemente fácil.

Sin necesidad de costosos tratamientos, si dejas de fumar durante dos días eliminas 99% de la nicotina en tu cuerpo. En el proceso, los episodios de ansiedad duran, reloj en mano, menos de 30 segundos.

Al tercer día eres completamente libre para siempre.

achacon@eleconomista.com.mx

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