Con el objetivo de crear conciencia de sus beneficios y promover su producción, consumo y comercio, la Asamblea General de la ONU declaró el 2016 como el Año Internacional de las Legumbres

Las legumbres son un tipo de cultivos de la familia de las leguminosas que producen semillas secas.

Las especies que se utilizan como hortalizas (por ejemplo, los chícharos verdes) para la extracción de aceite (como la soya) y con fines de siembra (como la alfalfa) no se consideran legumbres. Los tipos de legumbres más consumidas en el mundo son los frijoles, garbanzos, habas y lentejas, aunque existen cientos de variedades que se cultivan sólo a nivel local.

Durante la década reciente, la producción mundial de legumbres creció a una tasa promedio anual de 3.1%, al ubicarse en 78 millones de toneladas; 18% de ese volumen se comercializa en el mercado internacional.

La mitad de la cosecha global se concentra en cinco países: India (26%), Canadá (8%), Myanmar, China (6% cada uno) y Brasil (4 por ciento). En tanto, Canadá es el principal exportador (36%), seguido por Australia, Myanmar (10% cada uno) y Estados Unidos (9 por ciento).

Las diversas variedades de frijol representan 40% del volumen cosechado, le siguen el garbanzo (18%), los chícharos secos o arvejón (15%), y lentejas y habas (6% cada uno).

La producción y el consumo de legumbres son importantes por diversas razones: en el ámbito de la nutrición y la salud humana, la seguridad alimentaria, así como desde el punto de vista de la agricultura sostenible.

Son una fuente importante de proteínas, fibra, minerales y vitaminas del grupo B, tienen bajo contenido de grasa y no contienen colesterol.

Su índice glucémico (indicador del efecto sobre el azúcar en la sangre) es bajo. Como se trata de semillas secas, se pueden almacenar durante largos períodos sin perder su valor nutritivo, lo que contribuye a una mayor disponibilidad de alimentos entre cosechas, principalmente para muchos productores de autoconsumo.

Su cultivo también es importante a nivel comercial debido a que su valor es alto, en general, 2 o 3 veces mayor que el de los cereales.

Desde el punto de vista agronómico, un atributo importante de este tipo de cultivos es su capacidad de fijar el nitrógeno biológicamente.

Las plantas, en simbiosis con ciertos tipos de bacterias, convierten el nitrógeno atmosférico en compuestos que pueden ser utilizados por las plantas en crecimiento, mejorando en consecuencia la fertilidad del suelo.

Además, ayudan a aumentar la materia orgánica, la biomasa y la actividad microbiana en el suelo, por lo que mejoran su estructura y su capacidad de retención de agua, ayudando a reducir la erosión.

Estudios muestran que en comparación con otras fuentes de proteínas, la producción de legumbres hace un uso más eficiente del agua.

En México, el cultivo de legumbres, principalmente el frijol, es importante en la agricultura nacional, así como en la alimentación de la población, aspectos que abordaré en este mismo espacio el día de mañana.

Darío Gaucín es especialista de la Subdirección de Análisis del Sector de FIRA.

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