1. Crecimiento demográfico y mercado de trabajo

Ningún gobierno en México ha logrado crear en la economía una oferta de empleos compatible con el incremento de la demanda de trabajo.

Ni en los años de mayor crecimiento económico, como fueron el periodo de 1935 a 1946 con los gobiernos de Cárdenas y Ávila Camacho y después el de 1958 a 1970 con los gobiernos de López Mateos y Díaz Ordaz.

En ambos periodos gubernamentales, el crecimiento anual promedio del Producto Interno Bruto (PIB) fue de 6%, nivel extraordinario.

Hay un desequilibrio estructural en el mercado laboral, entendido como la incapacidad para absorber el aumento de la fuerza de trabajo. Para este año, por el incremento poblacional, habrá un aumento de 1 millón 200,000 personas en la Población Económicamente Activa.

En el 2019 sólo se crearon 343,000 empleos formales, lo que significó que los no ocupados pasaron a engrosar la economía informal y la dependencia familiar.

Con estas limitaciones crece la pobreza, la desigualdad y las remesas de los migrantes mexicanos en Estados Unidos (EU).

La solución está en un mayor crecimiento económico por su correlación con la creación de empleos. Tanto los presidentes actuales de EU y de México en sus campañas para lograr la Presidencia ofrecieron que la economía de sus países crecería a 4% anual, nivel que si bien es insuficiente para México es mejor que cero.

Con un contexto de relativo estancamiento económico mundial y con el coronavirus afectando, el escenario para todo el mundo es catastrófico, tanto que la Organización Internacional del Trabajo calcula que podrían acabarse 25 millones de empleos en el mundo.

2. Oferta y demanda globales

La oferta la constituyen la producción y las importaciones. Ellas tuvieron en el 2019 en México el siguiente resultado: -0.1% en el PIB que es la suma total de producción; las importaciones cayeron en 1.9% y estuvieron determinadas por la menor compra de insumos industriales.

La demanda la componen el consumo privado y público, la inversión privada y pública y las exportaciones. En el 2019, el consumo privado sólo se elevó en 0.5% explicable por la masa salarial precaria; el consumo del gobierno fue de -1.9%; la inversión privada se redujo -4.8%; la inversión pública apenas representó 2.9% del PIB, la menor desde la década de los 60 del siglo pasado; las exportaciones sólo se elevaron en 2.7 por ciento.

La inversión es el eje de crecimiento de la economía. Su estancamiento en México explica el nulo crecimiento económico. Genera el empleo y el consumo.

Pero no se trata de cualquier inversión, tiene que ser productiva como son las obras de infraestructura, las plantas industriales y agrícolas, la inversión en capital humano.

Desde hace 50 años, cuando termina, en 1970, el periodo del desarrollo estabilizador, la inversión ha representado sólo 20% del PIB, que es insuficiente. Además, ha existido un cambio en la estructura de su composición, más inversión privada y menos pública.

Para advertir lo que ha significado la inversión en países de alto crecimiento, a continuación algunos ejemplos de la inversión como porcentaje del PIB: 45% en China, 40% en Singapur, 35% en Chile, 32% en Corea del Sur, 28% en Hong Kong.

Hace poco, la presidenta del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, Claudia Jañez, pidió al presidente López Obrador convertirse en “un encantador de serpientes”y atraer inversiones.

3. Las patologías dentro del túnel

El crimen organizado y el narcotráfico crean una violencia que está lejos de ser un juego de policías y ladrones. Afecta a la economía, a la política, a la sociedad. También muestran vulnerabilidad institucional. En el 2019 hubo en México 35,588 homicidios, el nivel más alto de los últimos 20 años.

Políticamente es la creación de poderes fácticos que retan al Estado. Socialmente es la inseguridad ciudadana.

El narcotráfico muestra facetas peligrosas. En la burocracia y en los cuerpos policiacos se han infiltrado y mantienen enlaces muy importantes con las economías de EU y de Europa.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.