La discusión sobre la autosuficiencia agropecuaria lleva al enfrentamiento entre dos posturas extremas. La primera llama a una intervención más intensa del Estado, que tenga como objetivo el logro de la autosuficiencia, para lo cual, incluso, sería necesario intervenir en el mecanismo de precios. La segunda invoca el principio de no intervención, pues supone que dejar a los mercados operar libremente basta para conducirnos a un equilibrio virtuoso basado en el principio de especialización internacional del comercio.

Debemos evitar caer en los extremos. Los mercados, por sí mismos, son incapaces de corregir excesos como los representados por las estructuras anticompetitivas. Por eso se aplica la política de competencia. Pero las políticas que se basan exclusivamente en eliminar barreras son insuficientes para propiciar el desarrollo de grupos económicos vulnerables.

Ahora que se abre la discusión sobre el futuro del sector agropecuario, debemos revisar la experiencia de otros países en un aspecto en particular, que es el de la colaboración entre competidores.

Las cadenas agroalimentarias se caracterizan por la intervención de diversos agentes económicos ubicados en distintos eslabones: la producción primaria, las actividades agroindustriales y los segmentos dedicados a la logística, la distribución y la comercialización. En términos generales, se ha determinado que las actividades primarias, como la agricultura o la ganadería, se encuentran desconcentradas e incluso atomizadas. Los segmentos agroindustriales están más concentrados relativamente, en tanto los segmentos de comercialización también suelen estar desconcentrados.

Los distintos grados de concentración significan la existencia de asimetrías en la negociación. No es difícil darnos cuenta de que los agentes económicos ubicados en los eslabones primarios se encuentran en desventaja. Por ello, en otros países se aplican políticas que buscan favorecer la colaboración, por la vía de las cooperativas y asociaciones, de estos productores, e incentivar su incursión en actividades de distribución, logística y transformación industrial.

Por ejemplo, en Europa el Tratado del Funcionamiento de la Unión Europea propicia la colaboración entre productores primarios. Existe una Política Agropecuaria Común que tiene varios objetivos: incrementar la productividad; asegurar un estándar de vida para las comunidades agrarias; estabilizar los mercados; garantizar el abasto; y asegurar precios razonables para los consumidores. Las cortes han resuelto que los objetivos de la Política Agropecuaria Común se encuentran sobre los objetivos en materia de competencia económica. En algunos productos, por ejemplo, los lácteos, más de la mitad del consumo se realiza respecto de productos procedentes de alguna cooperativa o asociación de productores.

En los EU, desde 1922 existe la Ley Capper-Volstead, que establece las diversas actividades permitidas a las cooperativas. La ley tiene como objetivos: la colaboración entre granjeros, para que éstos puedan contrarrestar la capacidad de negociación de los compradores; y lograr mayores eficiencias para el procesamiento, distribución y comercialización de los productos, para incluso evitar a los intermediarios. En este país, en el 2008 se estimaba que existían más de 3,000 cooperativas de productores primarios, cuyas actividades representaban más de 190,000 millones de dólares.

En ambas jurisdicciones existen exenciones en materia de competencia económica, que facilitan la colaboración entre competidores siempre y cuando no conlleve la reducción de oferta o algún tipo de manipulación anticompetitiva. Otro aspecto en el que coinciden estas jurisdicciones es en el uso de instrumentos de normalización y certificación, que permiten a sus productos ser aceptados en el mundo.

En un afán de revertir los efectos de la cerrazón económica y la falta de competencia, desde los años 80 en nuestro país se optó por aplicar políticas liberalizadoras que renegaron de la intervención estatal. La discusión se ha vuelto ideológica y se ha abandonado el estudio sistemático de la operación de los mercados agropecuarios. Y nos ha llevado a una situación en la que pretendemos competir en el ámbito internacional, renunciando al uso de herramientas de política que nuestros socios comerciales sí utilizan.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación y profesor universitario.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.