En las épocas cardenistas, las autoridades capitalinas quisieron transmutar un avión en una biblioteca y depositaron al esqueleto de acero en la explanada de la delegación Iztacalco. Más recientemente, otro armazón de hojalata instalado a un costado de la sede delegacional en Venustiano Carranza busca cumplir propósitos superiores.

En efecto: los salones de clase del plantel José Revueltas son de lámina; no obstante, 29 maestros atienden a casi 1 millar de alumnos diariamente. No tienen tanta suerte como los alumnos del plantel que funciona en un colegio marista a las faldas del cerro Santa Catarina, en Iztapalapa.

Empujados por el Consejo de Mamás, los funcionarios del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) del DF -que encabeza José Bazán Levy- negociaron con los dueños de esa escuela que, por las mañanas, alberga a infantes y, por las noches, los sueños de decenas de muchachos que quieren superarse.

Sus deseos, sin embargo, parecen estar en segundo plano para las autoridades capitalinas. El año pasado, los vaivenes político-electorales disminuyeron las partidas presupuestales que harían posible la construcción de cuatro nuevas prepas, dentro del sistema de bachillerato del gobierno perredista. Y el dinero para construir el nuevo plantel en Santa Catarina nunca llegó. El dinero disponible sólo permitió la construcción de una barda perimetral. ¿Cómo quieren las autoridades que los jóvenes acudan a la escuela, si son incapaces de darles una escuela digna?

El presupuesto asignado al IEMS en el 2012 (670 millones) sirve sólo para ocupar los gastos operativos sin poder invertir en posibles mejoras. Para este año, 340 millones de pesos harían posible la construcción de los planteles, Iztapalapa 3 y 4, Álvaro Obregón 2 y Venustiano Carranza.

Sólo una ampliación presupuestal haría posible que cambiara esta historia. Y la vigencia de un modelo educativo, implementado por Bazán Levy, que está en predicamento, por el relevo en el GDF.

Un modelo sui géneris, en un sentido amplio: privilegia las tutorías personalizadas, sobre las clases intramuros y contempla el estatus de estudiante independiente y clases sabatinas, para quienes trabajan. Paradójicamente, las carencias presupuestarias han abierto una ventana de oportunidad a la Iniciativa Privada. En México, cuatro de cada 10 preparatorias pertenecen a un organismo privado, aunque sólo uno de cada cinco de los alumnos matriculados en el sistema acude a ellas.

Reportes de firmas internacionales han recomendado a inversionistas nacionales y extranjeros invertir en el segmento de la educación media superior. Y es que, actualmente, la mitad de los chavos acude a planteles estatales. De éstos, uno de cada cinco están enclavados en localidades donde viven menos de 2,500 personas. A esos planteles acuden, en promedio, 114 alumnos, que son atendidos por seis profesores.

Privados contra estatales. En el caso del DF, el sistema que dirige Bazán Levy parte de una premisa: abrir escuelas en la periferia de la ciudad... Zonas carentes de planteles de educación media superior.

Así ocurre desde que abrió la primera sucursal del IEMS en 1995; cuando organizaciones sociales ocuparon las instalaciones de la excárcel de mujeres y establecieron una preparatoria.

En el 2001, se articuló el sistema con 16 planteles. A finales del sexenio de AMLO, había 31 escuelas, cuatro en Iztapalapa.

En el sistema federal -Conalep, Colegio de Bachilleres, tecnológicos y vocacionales del IPN- está 23% de los alumnos en 8.2% de los planteles.

En el 2000, había 2.9 millones de jóvenes inscritos en los planteles de educación media superior. Al cierre del ciclo escolar del año pasado, eran 4.3 millones.

Este boom de preparatorianos en México tuvo una primera etapa en el sexenio foxista, cuando la matrícula creció 26.6 por ciento. En el calderonismo, bajó a 15.8 por ciento. Ahora mismo, sólo existen 15,427 escuelas y 285,974 docentes.

Además de ser un entrañable profesor y uno de los expertos en planificación educativa más respetados en la ANUIES, Bazán Levy es un entusiasta ceceachero que se integró a la administración capitalina en tiempos de Andrés Manuel López Obrador.

No es que sea un perredista a ultranza. Y menos a su edad. Pero el ingeniero Manuel Pérez Rocha había aceptado convertirse en el primer Rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Aunque el tiempo de los ninis (José Narro dixit) trajo consigo retos inéditos. Y es que una de las principales causas de las deserción radica, justamente, en que muchos jóvenes dejan las aulas para tomar un empleo y ayudar al sostenimiento de su familia (otra son los embarazos).

Todavía no eran los tiempos del programa Prepa Sí ni de la distorsión que los suspirantes por la candidatura perredista al Gobierno del DF introdujeron con sus becas. Y, sin bajar la carga académica, Bazán Levy encontró un esquema para ofrecer tutorías . Y generó un programa académico para aquellos jóvenes que deben trabajar, que es semipresencial y con solamente tres horas de clases sabatinas.

En las últimas semanas, el académico ha intensificado su cabildeo entre funcionarios perredistas y asambleístas de todas las formaciones políticas. Algunos han querido descalificar sus esfuerzos.

Aunque no me quede... Lo que importa es que los chavos tengan una escuela digna. Y más, todavía: que vayan a la escuela. Es lo mejor para ellos, por supuesto, pero también para la ciudad , sentencia.