Transcurría la última semana de enero del 2010. Mario Ávila Lizárraga volaba de Campeche a la Ciudad de México. ¿Por qué abandonar a la familia durante el fin de semana? El ex candidato del PAN a la gubernatura de aquella entidad del Golfo de México no tenía otra opción. César Nava, entonces secretario particular del presidente Felipe Calderón, lo había citado a primera hora en Los Pinos.

Acababan de cumplirse seis meses de los comicios del 1 de julio del 2009, que para el PAN no fueron otra cosa que la derrota del mouriñismo. Una historia que comenzó a escribirse incluso antes del inicio de la campaña de Ávila, cuando el Diario de Yucatán denunció una compra disfrazada de publicidad, por parte de la Lotería Nacional, que buscaría beneficiar a los candidatos panistas en Campeche.

Ávila Lizárraga, quien se contaba entre los más cercanos a la familia del extinto secretario de Gobernación, fue ungido candidato por encima de otros panistas, con más trayectoria y experiencia. Jorge Luis Lavalle Maury, otro de los amigos de Iván, fungió como jefe de la campaña panista. Y José del Carmen Rodríguez Vera compitió por la alcaldía de Ciudad del Carmen, pero también resultó derrotado.

Los esfuerzos de esa tríada obtendrían recompensa en marzo del 2010. Lavalle Maury, quien había dejado la delegación de la SEP en la entidad para irse a la campaña, sería nombrado delegado de la Secretaría de Desarrollo Social por Ernesto Cordero y nominado, en el 2012, al Senado, por el PAN. Mario, quien había pasado esa posición antes de ser candidato a la gubernatura, ingresaría a una dirección regional en PEP, una de las cinco filiales de Petróleos Mexicanos.

¿Premio de consolación? Decía que era como sacarse la lotería , recuerda un empresario carmelita, que la invitación presidencial era a hacerse cargo del ‘soporte a las actividades de la industria petrolera en el Golfo de México’, por lo que manejaría un presupuesto 10 veces más grande que el del gobierno de Campeche .

Fueron dos años maravillosos para Ávila Lizárraga, quien despachaba en Ciudad del Carmen y podía regresar todas las tardes a su casa, en Campeche. Y en sus oficinas de la terminal marítima de Dos Bocas con frecuencia se encontraba con Jaime López Zermeño, el número dos de Oceanografía, y Francisco Javier Camargo Salinas, mandamás de Grupo Enya, quienes en ese periodo se convirtieron en los dos principales proveedores de PEP.

Con el regreso del PRI a Los Pinos el amigo de Mouriño se retiró del servicio público. Y después de tres años en Pemex, se mudó a Houston, donde su esposa, María Isabel Gutiérrez Rullán, es sometida a un tratamiento médico. Fuentes del Servicio Exterior Mexicano reportan que su visa está caduca. En aquella ciudad texana también radica Amado Yáñez Osuna, el principal accionista de Oceanografía.

Y pronto, al igual de Ávila Lizárraga, cambiarán su situación jurídica: a indiciados. En las indagatorias que en la actualidad realizan la PGR y la Secretaría de la Función Pública también aparece el nombre de José del Carmen Rodríguez Vera, ex candidato panista a la alcaldía de Ciudad del Carmen, quien fungía como coordinador de logística de Pemex.

Ávila Lizárraga enfrentaría sanciones administrativas y penales. Su hermano José Antonio está hoy interno en el penal federal de las Islas Marías; purga una condena de 60 años por el asalto a una camioneta de traslado de valores que iba a bordo del México I, un ferry que hacía el recorrido entre Cozumel y Playa del Carmen, en 1999. Esa historia volverá a emerger, como sucedió durante su fallida campaña electoral del 2009.

Eso es lo más probable. Aunque parte de la historia de Oceanografía ancla en territorio mexiquense. En Atlacomulco, con más exactitud.

EFECTOS SECUNDARIOS

DISPUTAS. La instrucción del jefe nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz, es tajante: vamos por la presidencia del Consejo General del nuevo INE . Su prioridad es el ex consejero del IFE, Arturo Sánchez Gutiérrez. Si se impusiera la idea de llevar a uno de los integrantes del IFE en vías de extinción a ese cargo, el respaldo sería para Benito Nacif. El argumento, sin embargo, resulta embrollado. En la negociación de la reforma político-electoral de 1996 Carlos Castillo Peraza y Felipe Calderón Hinojosa impulsaron a José Woldenberg a la presidencia del consejo electoral. En el primer escenario, la quinteta de la que saldría el titular del nuevo INE estarían: Marcela González-Salas, Arturo Sánchez Gutiérrez, Arturo Bolio, Jacinto Silva y Néstor Vargas.

ENMIENDAS. El actuario Rolando Ocampo, vicepresidente del INEGI, entró en contacto con este espacio para aclarar que la casa encuestadora Gaussc dejó de ser de su propiedad hace una década y que ahora al frente de la firma está Manuel Rodríguez Woong. Por lo mismo, Rigoberto Ocampo, quien fue directivo de esa firma antes de ser consejero presidente del Consejo Electoral de Sinaloa, tampoco incurriría en conflicto de interés. Su camino al nuevo INE está despejado.