Odebrecht es algo más que una constructora, se ha convertido en un barómetro de la corrupción latinoamericana. Todos los expresidentes peruanos vivos se encuentran presos, prófugos o investigados (la excepción es Fujimori, indultado en diciembre pasado). Detrás de la excepcionalidad del escenario queda claro que la división de poderes en Perú, funciona.

Ollanta Humala, expresidente, encarcelado por haber recibido 2.8 millones de dólares para su campaña electoral en el 2011 por parte de la constructora brasileña.

Alejandro Toledo, expresidente, con orden de extradición liberada por el Supremo, es acusado de haber recibido un soborno de Odebrecht.

Alan García, expresidente, investigado por la supuesta entrega de un soborno de Odebrecht a cambio de construir tramos de las líneas 1 y 2 del metro de Lima.

Ayer, Pedro Pablo Kuczinsky (PPK) presentó su renuncia 24 horas antes de que el Congreso decidiera sacarlo del Palacio Pizarro, sede del gobierno en Lima. Más allá de los lamentables videos filtrados ayer en donde funcionarios de su gobierno intentan comprar votos a los opositores, PPK es derribado por Odebrecht. Si PPK logró sortear una votación de vacancia por incapacidad moral en diciembre pasado, la revelación de la semana pasada, por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera sobre los 3.4 millones de dólares que pagó Odebrecht a dos empresas ligadas a PPK, ya no se lo permitió.

Alberto Fujimori, expresidente, recibió el indulto de parte de Pedro Pablo Kuczinsky el 24 de diciembre pasado; moneda de cambio que utilizó el presidente para obtener el apoyo de Keiko Fujimori en el Congreso durante la primera votación de vacancia tres días antes de la excarcelación de Alberto Fujimori.

Francisco Morales Bermúdez, expresidente, fue sentenciado el año pasado a cadena perpetua por la Corte Penal III de Roma por su participación en el Plan Cóndor durante la dictadura argentina. Tiene 97 años de edad, vive en Perú y por sus condiciones de salud no ha sido extraditado a Italia.

Si el barómetro Odebrecht se aplicara en México, la Procuraduría General de la República se convertiría en una caricatura; Emilio Lozoya puede continuar disfrutando de las obras pictóricas que tiene en casa. Luis Antonio Memeri, exfuncionario de Odebrecht declaró ante un juez brasileño que Lozoya recibió 8 millones de dólares a través de dos empresas a cambio de favores. Al día de hoy el caso está empantanado, eufemismo de victoria. Claro, victoria de Lozoya.

PPK llegó al Congreso para ser investido como presidente el 28 de julio del 2016, no imaginó que a sus 77 años pasaría los 601 días más intensos de su vida. Tampoco tuvo la inteligencia para saber que, lo que tenía enfrente, es decir, 73 diputados opositores de Fuerza Popular (Keiko Fujimori) —contra los 18 de su partido Peruanos Por el Kambio (PPK)—, se convertirían en su peor enemigo. Poco a poco, PPK fue sintiendo la fuerza de la oposición: sus ministros de Educación, Transportes y Economía tuvieron que dejar el gabinete.

Después le tocó turno a Keiko Fujimori, su antagonista.  Los videos filtrados, el puñal que le enterró a PPK.

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.