Los rumiantes domésticos pueden alimentarse como sus ancestros silvestres, con pasturas y follaje. También pueden sostenerse exclusivamente con alimento servido en pesebre, lo cual implica más inversión y costos que deben compensarse con mayor productividad. Cada unidad productiva aplica, entonces, una de estas opciones o alguna mezcla. Los recursos disponibles son los que determinan cual tipo es apropiado en cada caso.

Una diferencia fundamental entre ellas es el costo del alimento. Con precios promedio del 2011 y considerando un sistema de pastoreo tropical, rústico, obtenemos el costo de los principales nutrientes. El nutriente limitante en ese sistema de pastoreo considerado es la proteína, por lo que las praderas de cultivo intensivo y en asociación con leguminosas son más rentables.

La diferencia en costo es sólo una de las características divergentes de los dos tipos de sistema. Otras son:

1. Productividad. Los animales pueden comer su ración en el pesebre hasta satisfacer sus necesidades, mientras que en pastoreo no ingieren lo necesario para alcanzar su producción potencial. Otras diferencias son que el pastoreo tiene mayor costo energético por el desplazamiento de los animales y, además, su genética se dirige en mayor medida a la adaptación al ambiente y menos a la productividad.

2. Mercado. Tiene mayor precio la carne para cortes finos –que tiene más grasa- que la magra, aunque ésta tiene mucha demanda en volumen. Los sistemas de pastoreo no pueden producir carne para cortes de calidad, lo que define su tipo de mercado. Hay, sin embargo, segmentos y nichos que dan valor a la carne de pastoreo, como el europeo, que le atribuye cualidades naturales y saludables.

3. Impacto ambiental. Los sistemas de confinamiento concentran en poca área muchos animales, por lo que sus principales impactos en los recursos naturales son los asociados con producir y darles su alimento y con la acumulación de desechos. Los sistemas de pastoreo ocupan amplias superficies, por lo que su huella ambiental es por el uso de tierra y agua y por sus desechos y emisiones. En todos los casos, hay posibilidades de atenuar y revertir los efectos negativos de manera sostenible.

La decisión es del productor, pero en ambos casos son dos negocios rentables.?

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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