La información más reciente del Foro de Davos confirma que la paridad de género se retrasa, al menos, otra generación.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), la pandemia ha añadido 36 años al tiempo requerido para abatir la brecha de género, pasando de 99.5 a 135.6 años. Un retroceso brutal, solo del último año.

Convendría especialmente a nuestro país escuchar las recomendaciones sobre el tema, pues México se encuentra, nos lo dice el WEF, en el lugar 122 de 156 en cuanto a participación económica y oportunidades de la mujer.

Casi desde el inicio de la pandemia, ONU Mujeres alertó sobre los efectos nocivos que la crisis sanitaria podría tener sobre la igualdad de género. En septiembre del 2020, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo prevenía que la crisis de Covid-19 aumentaría drásticamente la tasa de pobreza de las mujeres.

Se estima que, en el 2021, la pandemia arrastrará a 96 millones de personas a la pobreza extrema. Entre ellos, cuarenta y siete millones serán mujeres y niñas. De tal manera que, en todo el mundo, habrá 435 millones de mujeres y niñas viviendo en condiciones de pobreza. Algo así como tener un país, del tamaño de Estados Unidos, poblado de pobreza.

En México, la mujer ha ganado terreno en muchos espacios antes cerrados. Sin embargo, hay otros rubros donde aún existen brechas muy amplias, por ejemplo, en pobreza, educación, violencia, salarios. Esas son las cifras que ahora referiré.

En nuestro país, casi la mitad de las mujeres viven en condiciones de pobreza. Una proporción que se incrementa cuando son mujeres hablantes de lengua indígena y/o de localidades rurales. Las estimaciones del Coneval también muestran que, hasta el 2018, por cada 100 hombres en situación de pobreza había poco más de 109 mujeres.

Con referencia a la escolaridad, una de cada seis mujeres aún cuenta únicamente con estudios de primaria. Respecto a la violencia, se ha documentado que, en la esfera conyugal, afecta a una de cada cuatro mexicanas. Y la violencia sexual por una persona distinta de la pareja, la padecen 22 de cada 100. 

La misma Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo y Previsión Social ha reconocido que el salario de las mujeres es 23% menor que el de los hombres.

De acuerdo con la CEPAL, en el 2020 la tasa de ocupación de las mujeres se desplomó. Cayó 14.1%, mientras que la de los hombres disminuyó 6.5%. Alicia Bárcena, titular de este organismo, fue clara al respecto: en estos impactos tan contundentes «nosotros vemos el retroceso de una década».

Durante la pandemia, y especialmente después de esta crisis, no podemos seguir igual. Michel Bachelet, Alta Comisionada de a ONU para los Derechos Humanos, lo decía así: «no es aceptable volver a como estábamos antes de la crisis. No podemos reconstruir sistemas tambaleantes y frágiles que han hecho a nuestras sociedades tan vulnerables. Si seguimos en ese camino, fallaremos en nuestra promesa de no dejar a nadie atrás».

@VicenteAmador

Vicente Amador

Maestro en Comunicación

Historias que se cuentan

Consultor de Comunicación, Asuntos Públicos y Estrategia Política.

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