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¿Para quién gobierna?

Este lunes nos vamos a amanecer con tres temas que dibujan al presidente de cuerpo entero. Primeramente, la consulta en Mexicali, que ha dado por resultado, con 37,000 votos en total y el 68% en contra de su construcción, que la cervecera Constellation Brands, no instale la fabrica de cerveza que estaba por terminar en esa ciudad.
Con 60% de avance en su construcción y 1,400 millones de dólares de inversión, a través una consulta ilegal y contra toda lógica institucional y de activación de la inversión en nuestro país, el presidente se vanagloria de que a la gente hay que consultarla. Lo que clausura al congreso, a las autoridades constituidas y todo el entramado de cumplimiento y certeza al que se debe la autoridad y los ciudadanos.
Las consecuencias no se han hecho esperar. La empresa amaneció (hoy lunes) en la bolsa de Nueva York, con 11% menos de valor. Las reacciones no se harán esperar. Conforme a lo establecido en el tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá este es un trato discriminatorio y contrario a los acuerdos que hemos establecido. La empresa está en posibilidades de reclamar, en disputa internacional, lo invertido y, peor aún, a obligar a México la garantía para que se le deje construir su planta, pasando por encima de la decisión arbitraria de consultar si la gente quería o no la edificación de dicha planta. Un amparo, además, por parte de la empresa, no sería extraño. No hay argumento legal, ni vinculatorio que permita que la autoridad niegue dicho permiso.
Es más. El día de hoy, no se sabe que autoridad ira a poner los sellos, con respaldo de la legalidad, para clausurar su construcción. De verdad un verdadero desastre: ni autoridad legalmente constituida para hacer valer la consulta; ni autoridad que se haga responsable de la suspensión; ni autoridad legítima que haga que dicha consulta sea legal e institucionalmente valida. El peor de los mundos. La consulta, sostiene el presidente, se hace porque digo yo. Nada más.
Seguidamente, nos vamos a encontrar con la mentira de que él, bajó los precios de la gasolina, como ha sostenido en un video que se filmó, así mismo, en una gasolinera en Oaxaca. Olvidando que desde hace varios años el precio de la gasolina no depende de una decisión de gobierno, sino de los precios de mercado que la reforma energética de Peña Nieto estableció, para no ser, desde entonces, víctima de la política y sus tentaciones populistas, sino del realismo del mercado, que el Presidente, no parece entender.
Lo peor es que sostiene en el video, que dada la crisis del “corona virus”, él se ha puesto solidario y por ello ha decidido bajar el precio de la gasolina. Una mentira supina y una mentira engaña bobos, que es a lo que le apuesta nuestro jefe del Estado mexicano. Verdaderamente lamentable.
En el fondo, parece más una medida desesperada, por recuperar popularidad y por encontrar en sus huestes el respaldo que poco a poco ha ido perdiendo, derivado de lo errático de sus acciones de gobierno.
Finalmente, y para empezar el lunes con gran optimismo, el Presidente se ha negado a establecer cualquier plan de apoyo o de salvamento de empresas, que son las que dan trabajo, pagan impuestos y mantienen al país andando y, porque no, sostienen a parte de sus huestes.
Mientras en países como Dinamarca, Francia o España, el gobierno ha decidido pagar el 75 o mas por ciento de los salarios de los que no podrán ir a trabajar a sus lugares de empleo. Mientras se establecen planes para que la industria no sea golpeada con la dureza con la que las circunstancias se prevén que afecte al sector productivo. La única idea genial del Presidente, es adelantarle dos pagos a los adultos mayores, para que sorteen la crisis. ¿y los demás, pregunta uno? ¿Y las empresas y los que están comprometidos con pagar sus impuestos y los salarios? Bien gracias.
El presidente puede forzar a los grandes empresarios a comprarle cachitos de lotería para su rifa, que no tiene ni avión ni futuro, pero no puede pensar en aquellos que hacen que el país camine y mantenga su economía.
¿Para quién gobierna el Presidente? No hay alternativa: para si mismo, para su ego, su narcisismo y para su complacencia personal. Para nadie más. Para quedar bien, por lo pronto, con un sector de la población, que cuando las cosas sean insostenibles, serán los primeros y más rudamente golpeados, como consecuencia de sus lamentables decisiones. Ya se verá.

