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Opinión

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PAN: roces y disputas

Gracias a ese raro escalafón vigente en la Administración Pública Federal, tenía una remuneración mensual de 190,000 pesos. Médico de profesión, egresada de la UNAM, Cecilia Laviada Hernández estaba al frente de la Unidad de Coordinación y Concertación, en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Su plaza (JC2, jefe de unidad departamental) tiene un sueldo base de 21,000 pesos y un paquete de bonos y compensaciones garantizadas por 168,000 pesos adicionales. Para ella, en cualquier caso, el premio económico de trabajar en el gobierno panista no era un asunto relevante.

Emparentada con el exgobernador de Yucatán, Patricio Patrón -son primos-, tiene profundas raíces en la zona de Tuxpan, Veracruz, donde su familia materna -principalmente su tío Roberto, mandamás del grupo financiero Banamex-Accival- tiene su refugio y su asiento.

Nadie dudaría de su lealtad al PAN. Aun antes de convertirse en funcionaria federal, hizo una intensa vida partidista en la época en que Cecilia Romero, José Luis Luege y Margarita Zavala consolidaban sus liderazgos en el sur de la ciudad de México.

A mediados de los 90, una amalgama de grupos panistas a los que unificaba la defensa de la herencia ideológica de los fundadores del PAN se oponía al avance de lo que calificaban como Los Bárbaros del Norte y que tenían a Ernesto Ruffo Appel y Francisco Barrio Terrazas entre sus mejores exponentes, además -por supuesto- de Manuel J. Clouthier y, en menor medida, Diego Fernández de Cevallos.

Después de un primer pleito con los foristas, en 1993, los panistas tradicionales llevaron a Carlos Castillo Peraza a la dirigencia nacional del partido, pero hasta dos sexenios más tarde pudieron llevar a uno de los suyos a la Presidencia de la República.

En los comicios federales del 2000, Cecilia Laviada participó como suplente en la fórmula propuesta por el PAN para el Distrito 21, con cabecera en Álvaro Obregón. Ella y Héctor Reza González ganaron en un territorio donde supuestamente el PRD tenía un bastión y le dieron muchos votos a Santiago Creel.

Vicente Fox nombró al exconsejero electoral como encargado de la política interior y pidió a la médico que se incorporara al equipo de María Amparo Casar en la Coordinación de Asesores del Secretario de Gobernación, y después se convirtió en directora de Enlace Institucional de esa dependencia. En el último año de la Legislatura ocupó una curul y entonces pudo tener cercanía y desarrollar afinidad con los calderonistas. Fue encargada del centro de documentación de la Oficina del Secretario de Energía mientras allí estuvo Calderón y a finales del sexenio foxista fungió como Coordinadora de delegaciones de la Secretaría del Medio Ambiente, en tiempos de Luege.

En la campaña presidencial del 2006 estuvo en la oficina del candidato Calderón y luego, por breve espacio, en el equipo de transición. No estaba en el escuadrón ni tenía un nexo fuerte con Juan Camilo Mouriño, por lo que al inicio de este sexenio regresó a la Semarnat, con Rafael Elvira Quesada.

Allí se hubiera quedado si no recibe -a mediados del 2010- la instrucción presidencial de reforzar el equipo de trabajo de don Luis H. Álvarez, entonces Comisionado nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas del gobierno federal.

El pasado fin de semana, Cecilia Laviada habría salido de la Unidad de Coordinación y Concertación de la CDI. Si el titular de esa dependencia, Xavier Abreu Sierra, convalida esta decisión, quedaría abierto un océano de suspicacias. No se sabe si la exfuncionaria panista -de carácter fuerte y decisiones inapelables- habría dimitido ante las presiones para desvincularse de los esfuerzos de precampaña de Creel Miranda y José Luis Luege, o si -como se ha rumorado desde que inició el sexenio- dentro de esa oficina gubernamental se extendió el marasmo de corrupción e impunidad que se incubó desde que arrancó esta gestión.

En la recta final de las definiciones panistas, los roces amenazan con derivar en rupturas. Y los equipos en la contienda recurren a la guerra sucia como solución final . Desde finales del año pasado se había rumorado la existencia de un expediente de pasajes polémicos de la gestión del exsecretario de Gobernación foxista.

EFECTOS SECUNDARIOS

BAJO FUEGO. Fue el equivalente digital a una bomba nuclear. El ataque de Anonymous a los servidores de Stratfor produjo daños irreparables, presumió el grupo de hacktivistas que lleva semanas abusando de las cuentas bancarias de los afiliados al think tank, con base en Houston, enfocado a temas de seguridad global. En México, Televisa y TV Azteca han sido blancos de ataques de ciber-criminales que usan esa careta.

PRIMERIZO. Tal parece que al exprocurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, lo tienen sin cuidado las críticas de su falta de arraigo y contacto con las bases perredistas. Es una cosa muy distinta de su condición de candidato del ebrarismo, confirmada no sólo por la presencia de la mayoría de los operadores políticos del Jefe de Gobierno, sino por el acto mismo de su registro como precandidato a la Jefatura de Gobierno del DF, en la sede nacional del PRD, en la colonia Escandón, cuando debía ir ante la Comisión Nacional de Elecciones, a un par de kilómetros, en la colonia Roma Sur.

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