La ultraderecha entra a España por Andalucía a través del vector catalán, o si se prefiere, lo que vimos en las elecciones autonómicas del domingo pasado fue el capítulo II de lo ocurrido en el Parlamento catalán durante las sesiones de los días 7 y 8 de septiembre del año pasado, cuando los partidos independentistas aprobaron un par de leyes al margen de la Constitución, y el 1 de octubre, día del referéndum de secesión.

Contra lo que pensaba Borges sobre el azar, es imposible asimilarlo a lo que está ocurriendo en España. “El azar suele ser generoso, sólo hay que dejarlo actuar”, pensaba el escritor argentino.

La entrada del partido ultraderechista al Parlamento de Andalucía no tiene nada de azaroso, por el contrario, su ingreso obedece a una serie de sucesos concatenados de la política española.

1. Albert Rivera y Pablo Casado, presidentes de Ciudadanos (C’s) y del Partido Popular (PP), respectivamente, trasladaron el debate catalán a Andalucía para publicitar las elecciones autonómicas en clave plebiscitaria: referéndum contra el referéndum catalán.

Las del domingo fueron las primeras elecciones posteriores a los comicios catalanes de diciembre del 2017. Rivera y Casado se encargaron de “animar” el voto andaluz con la película independentista. Por ejemplo, Inés Arrimadas, la líder de la oposición en el Parlamento catalán acompañó a Albert Rivera a Andalucía para hacer “pedagogía” en contra del independentista.

2. La candidata del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Susana Díaz se presentó a las elecciones de Andalucía en calidad de cadáver político. Falleció el 23 de mayo del 2017 cuando Pedro Sánchez la arrolló en las internas del PSOE. Sin embrago, bajo el efecto de hechos alternativos (Matrix), Susana Díaz optó por el camino imaginario y siempre motivacional, el de la victoria.

Díaz le pidió a Sánchez que evitara hacer campaña por dos razones: su odio mutuo y el pacto de Sánchez con los catalanes. De hecho, Susana sólo le permitió al presidente acompañarla a dos mítines. La postura de ambos sobre Cataluña es divergente; mientras que Susana critica a los independentistas como lo hace C’s y el PP, Pedro tuvo que mostrar guante de seda a los independentistas a cambio de su voto de investidura.

Después de haber gobernado 36 años ininterrumpidos en Andalucía, el PSOE ha quedado fatigado.

3. Vox, la poderosa bengala. Hubo un tiempo en que los partidos radicales hacían las veces de espantapájaros. Ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial. Inocular miedo en la sociedad durante las fiestas democráticas, es decir, en las elecciones, terminaba por fortalecer a los partidos del centro. Ya no.

Francesc-Marc Álvaro describe a Vox como “la máquina del tiempo” (La Vanguardia, 6 de diciembre). Es cierto, Vox promete una España sin inmigrantes (en particular, musulmanes) y monocultural; una nación blanca y en orden. Vox es un partido machista que no cree en las estadísticas de la violencia contra la mujer sino al contrario, se queja de que nunca aparezcan datos sobre la violencia que ejercen las mujeres en contra de los hombres; Vox quiere destruir la ley de la memoria histórica para limpiar la imagen de Franco y de los “buenos” de la guerra civil.

Vox es la bengala con la que sus líderes quieren incendiar Cataluña. “Que el rufianismo parlamentario ha sido un estupendo acicate para Vox en puertas de las elecciones es más que evidente”, escribía Enric Juliana en La Vanguardia. (El diputado independentista Gabriel Rufián fue expulsado del Parlamento español el mes pasado después de haber insultado al ministro de Exteriores de Pedro Sánchez, Josep Borrell.)

4. La corrupción del PP tuvo en la moción de censura contra el presidente Rajoy el mejor pararrayos a la vista del expresidente José María Aznar. Éste se ha convertido en eje transversal del PP, C’s y Vox.

Rafael Bardají es el cerebro de Vox e íntimo amigo de Aznar. Durante varios años, ocupó la dirección del área internacional de la think tank Faes, cuyo fundador es José María Aznar.

Fue Aznar quien hizo campaña a favor de C’s en la época de estiércol del PP, es decir, durante los últimos cuatro años hasta la salida de Rajoy de la Moncloa. Es el ascenso de Pablo Casado a la presidencia del PP lo que le ha hecho recuperar la confianza a Aznar por ese instituto político.

Son Aznar, Rivera, Casado y Bardají los que desean la aplicación perpetua del artículo 150 en contra de la autonomía de Cataluña, es decir, su desaparición para que se le gobierne desde Madrid.

Conclusión

España era un caso de éxito por la inexistente presencia de la ultraderecha en su Parlamento. Se hablaba de que Aznar logró hacer del PP el centro de convergencia de todas las derechas.

Hoy sabemos que todo ha cambiado, bueno, casi todo. Ahora, todas las derechas convergen en Aznar.

Las bengalas ya se encuentran encendidas en manos de Vox. Pronto comenzarán a lanzarlas en contra de Cataluña.

@faustopretelin

FaustoPretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.