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Opinión

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Obama el socialista

La gran depresión Por: Enrique Campos Suárez

Está claro que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, va a tener que administrar la crisis económica por largo tiempo, así como las medidas urgentes, que por supuesto pasan por los rescates bancarios y de empresas industriales.

Este demócrata llegó al poder justo cuando la crisis combinaba dos de sus espantosas caras: la de la recesión, con pocas posibilidades de recuperación, y la de la crisis financiera, con la amplia posibilidad de quiebras en el sistema bancario estadounidense.

Y si bien sigue lejos de pasar lo peor de la recesión y con la parte financiera buscando una zona de menos turbulencia, le llegó la hora al presidente Obama de empezar a mostrar su estilo de gobierno.

Muchas de las medidas adoptadas hasta ahora, estaban inspiradas en la inmediatez de las circunstancias, pero ahora quiere entrarle a los asuntos estructurales, porque además tiene claro que si no es en la crisis cuando se propicien los cambios, en épocas de estabilidad o bonanza es muy difícil corregir los defectos legales.

Es precisamente aquí, en la etapa de imponer su personal estilo de gobernar, cuando empiezan los verdaderos problemas con su oposición.

De entrada, los republicanos, sobre todo aquellos más conservadores, se han empezado a desesperar con la manera de conducirse del Presidente negro. El discurso de estos días, repetido constantemente en los medios más afines a esa derecha, es que desde la Casa Blanca se ha emprendido una política de nacionalización de la industria americana y ahora de socialización de la medicina.

Como EU tiene elecciones para el Congreso el próximo año, los opositores a Obama acuñaron una palabra que es el equivalente al peligro para México . Allá, basta con decirle socialist.

El demócrata que gobierna ese país tiene claro que con tanto plan de rescate, la recesión y los gastos excesivos que heredó, se está gestando la siguiente gran crisis: la del déficit presupuestario, con su consecuente dosis de inflación.

Entonces, ya le puso el ojo a uno de los sistemas estrella de ese país: el sistema médico. A través del Medicare y el Medicaid.

Estos sistemas de salud subrogan la atención médica a particulares, a través de las compañías de seguros, que proveen de servicios de atención a la población. El problema es que los costos se han disparado como consecuencia de ser un sistema que vive del erario público.

Obama propone la creación de una especie de Seguro Social. Una alternativa pública de atención médica que permita al gobierno, cree Obama, ahorrarse cientos de miles de millones de dólares.

El proyecto es lograr ahorros, de entrada, de 313,000 millones de dólares. El tema es que hasta los propios demócratas tienen sus dudas sobre la conveniencia de terminar con uno de los grandes eferentes de su país: el sistema de salud.

El otro tema donde, al parecer, Barack Obama quiere ponerse también rudo, es en la regulación del sistema financiero. Mañana presentará los detalles de sus propuestas regulatorias y, a reserva de conocer los detalles, la consigna es una: ya nos saquearon, no nos volverán a saquear.

La primera piedra

México estaría pensando en decir no a las coberturas petroleras para el 2010. Si el precio del crudo está por ahí de los 70 dólares por barril, pues para qué comprar y pagar seguros. Pensarían los que toman estas decisiones.

Y bueno, el sentido común podría decir que tienen razón, ¿para qué te aseguras contra caídas si ya estás en el piso?

El tema es que en esto de los mercados financieros, siempre existe el sótano y debajo de él, está el infierno.

México ya tomó una vez la determinación de no comparar coberturas petroleras, porque pensó que un barril de petróleo no podía bajar a menos de los 23 dólares en que se cotizaba.

Pero, en 1998, el barril del hidrocarburo se derrumbó hasta los 8 dólares y ese año fue uno fatal para las finanzas públicas. En ese entonces, la decisión de no contratar coberturas fue del secretario Guillermo Ortiz Martínez, quien heredó a José Ángel Gurría un presupuesto que sufrió más recortes que el cabello de un cadete.

Bueno, el día que Gurría se presentó ante los medios de comunicación como secretario de Hacienda, se estrenó anunciando un recorte presupuestal.

La gran depresión

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