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Negociaciones políticas internacionales
Dos procesos de negociación política internacional han revelado las grandes dificultades que tienen los líderes gubernamentales y las instituciones internacionales para resolver los problemas más delicados.
Uno es Grecia, que no sale por ahora del euro. El camino para la solución de sus problemas actuales y futuros resultó un forcejeo negociador de varios meses que reveló, además, la falta de una visión constructiva y de apoyo al pueblo griego, que fue marginado. Ello, entre otras razones, porque en un sistema democrático paradójicamente lo que vale es la intermediación. Y si ésta es indiferente a las necesidades económicas y sociales, conduce a que las élites del poder sólo gestionen el Estado en su provecho. O en el mejor de los casos, como el griego, el gobierno quiere superar los obstáculos para el crecimiento económico y social, cuestión que es difícil realizar ahora.
La historia es rica en experiencias que enseñan que hay determinaciones en este mundo globalizado y con políticas económicas de talla única. Un ejemplo notable es el del gobierno del ex presidente FranÇois Mitterrand, en Francia. Éste quiso subir el salario mínimo, elevar la demanda por medio de más gasto público en inversión, reducción de la jornada laboral, nacionalización de 35 grupos bancarios e incrementar el déficit público. Como respuesta los mercados actuaron para que abandonara esa política. Lo hizo. Gobernó para la inercia.
Una opinión devastadora sobre la relación entre democracia y política económica es la que hace Wolfgang Streeck cuando dice: Los electores perciben que el principal elemento de la democracia ya no es el votante, sino el acreedor de la deuda pública . Eso es lo que sucedió en la negociación de los países de la eurozona con Grecia. El gobierno alemán, al representar a los acreedores de la deuda de Grecia, que tienen 60% de ella, impuso sus reglas. Lo demás fue el apego a la voz del más fuerte.
La experiencia en la negociación de la situación económica griega revela lo delicadas y frágiles que están las bases en las que se sustenta la Unión Europea y el euro. Y es que todavía continúa vigente el principio de rigidez insoportable de Margaret Thatcher cuando enfatizaba que no había alternativa de política económica a la restricción económica, aun cuando está llena de contradicciones y paradojas sin solución.
En el proceso, la única posición en favor de ir hacia adelante fue la de Estados Unidos, que propuso a través del presidente Obama y del secretario del Tesoro la necesidad de una reestructuración y quita de la deuda, misma que no avanzó en los países del Consejo Europeo.
La otra negociación relevante fue la realizada por los gobiernos de EU, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania con Irán, con el fin de realizar un acuerdo para impedir el acceso de éste último país al arma nuclear, así como iniciar el camino para superar el aislamiento y las sanciones económicas a las que estaba sometido.
El triunfo diplomático liderado por EU se diferencia de la arrogancia de sus gobiernos anteriores de hacer la guerra como la forma de imponer políticas al precio de dejar devastados a los países. Ejemplos: Irak, Afganistán y Libia.
Una consecuencia regional es darle más poder a Irán, uno de los dos países con mayor influencia en el Medio Oriente. El otro es Arabia Saudita. Con esta alianza es previsible una mayor ofensiva contra el Estado Islámico. Y también obtener una mayor seguridad en la zona.