El viernes 13 de noviembre de 2015 París sufrió varios ataques terroristas en el barrio de Saint Denis. Ahí, en seis tiroteos y tres explosiones, murieron 137 personas y 415 resultaron heridas. Los puntos atacados fueron el restaurante Petit Cambodge, el teatro Bataclán y un café cercano al estadio de futbol en el que se jugaba un amistoso Francia-Alemania. Los ataques fueron reivindicados por el Estado Islámico (Daesh) como reprimenda por la participación de las fuerzas militares francesas en los ataques aéreos contra objetivos en Irak y Siria desde septiembre de 2014. Siete de los ocho yihadistas murieron durante los ataques; el octavo, de nombre Abdelhamid Abaauod, un belga de 28 años murió días después acribillado por la policía francesa en su departamento en Saint Denis. Abdelhamid Abaauod era el cerebro de la célula que había perpetrado los ataques.

La semana del 16 al 22 de julio la viví en el barrio de Saint Denis. Durante siete días recorrí la zona que va de la Basílica al Boulevard Jules Guesde, una zona que constituye el corazón del barrio musulmán en el que el idioma francés se escucha poco o nada. En esas calles se siente la atmósfera de desconfianza en la que abundan las miradas inquisitivas y retadoras. Ahí no entran policías, y los pocos periodistas que logran entrar, lo hacen ocultando su condición de periodistas. Es el barrio más peligroso de París.

Recorrí la calle Corbillon, donde se encuentra el departamento en el que fue acribillado Abdelhamid. Casi al final de la calle hay un pequeño paque con una jardinera y algunos arbustos; está vacío. La calma es aparente y tensa. Corbillon desemboca en la calle de la República donde hay un tianguis de parrillas de kebab y una diversidad de puestos que venden ropa, especias, telas, burkas, aceites, dátiles, fotografías de guerra y libros usados. En el otro extremo, se extiende el Boulevard Félix Faure donde se localiza un instituto de estudios islámicos y, a unas calles, la Universidad París VIII, también llamada Universidad de Vincenns, en la que impartieron clases Deleuze, Lyotard y Foucault.

A casi tres años de los ataques terroristas el barrio de Saint Denis continúa sufriendo incidentes; no hay día en que no se suscite alguno relacionado con cuestiones religiosas. Este es uno de los muchos barrios europeos donde se llevan a cabo, día a día, enfrentamientos culturales y materiales contra la islamización de Europa. Los mal llamados occidentales temen que sus países dejen de ser lo que son a causa de la población distinta; no se dan cuenta de que la presencia multicultural es lo que ha enriquecido sus culturas, y han olvidado lo mucho que Europa debe al islam: la astrología, las matemáticas, la óptica, la medicina, la naútica, el arte, la épica, etc.

Los ataques terroristas de 2015 en París –y otros perpetrados en los útlimos años en diferentes partes de Europa– han generado un ambiente islamofóbico que puede llevarnos al punto extremo de la balanza.