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Opinión

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Moreira, ¿cargará los peregrinos?

Si la de julio del 2012 ha sido denominada la Madre de todas las Elecciones, la del próximo domingo en Michoacán puede catalogarse como la Hermana Mayor. No sólo en alusión a la participación de la consanguínea de Felipe Calderón Hinojosa, Luisa María, sino porque los comicios en una de las entidades federativas donde el crimen organizado campea a su antojo se han convertido en el laboratorio de prueba rumbo a la elección grande.

En el estado de origen de tres familias emblemáticas: la de los Cárdenas, la de los Calderón y la de La Tuta y El Chango, los tres partidos principales se disputan algo más que una gubernatura, 113 presidencias municipales y 40 diputaciones. Podríamos decir que se juegan su prestigio si lo tuvieran. Al carecer de renombre y estimación -la política partidista mexicana, en la percepción de la ciudadanía, es un torneo de farsantes- la lucha se centra en la resolución de sus respectivas crisis internas, con el propósito cosmético de ofrecer una máscara, no digamos más atractiva, sino menos deteriorada, en la batalla campal del 2012.

El PRD

Para el agonizante -en terapia intensiva- y divido partido de la Revolución Democrática, incapaz de poder terminar con buen saldo el proceso de selección de sus consejeros nacionales, Michoacán ha sido su baluarte durante los dos sexenios que han encabezado los hijos de Cuauhtémoc, el genético: Lázaro Cárdenas Batel y el putativo: Leonel Godoy Rangel.

Si el próximo domingo 13 -número cabalístico que entre más se menciona más crece-, Silvano Aureoles, como todo parece indicar, no gana la elección, su derrota se convertirá en el tiro de desgracia para el conglomerado de tribus y facciones, cada una más nefasta que la otra, cuyo botín de poder, cargos burocráticos y dinero pelean chuchistas y bejaranistas, al parecer sin percatarse de que con su reyerta están provocando las postrimerías del partido que al nacer hizo concebir la esperanza de tener en nuestro país una izquierda decente.

Cierto que en Michoacán, más que en ningún otro estado de la República, el gobierno federal panista ha golpeado sin piedad y malas artes al perredismo en el poder -el michoacanazo, la prueba más palpable-, pero también es verdad que Godoy no supo o no quiso defender a sus correligionarios injustamente encarcelados. Demostró ser más tibio que el nadador así apodado, medallista olímpico de México 68, actualmente Presidente del Comité Olímpico Mexicano, cuyo hermano Francisco Javier, durante los pasados Juegos Panamericanos de Guadalajara, se dedicó al lucrativo negocio de la reventa.

Me salgo de la alberca en la que mi proclividad a la disgregación me zambulló para concluir que la eminente derrota del PRD en Michoacán, aunada a los conflictos internos, más lo que se acumule esta semana a partir del resultado de las encuestas para elegir al candidato presidencial de la izquierda le augura, cuando mucho, la medalla de bronce en los Juegos Electorales del 2012.

El PAN

La justa comicial michoacana será el ensayo general de la estrategia electoral panista para el 2012, con Felipe Calderón como comandante en jefe y su hermana Cocoa como piloto -según el diccionario el sustantivo no admite el femenino- de pruebas.

El repunte en las encuestas de Luisa María Calderón -madre soltera en un partido de mojigatos-, que en los últimos 30 días alcanzó al primer lugar de las preferencias del electorado tras arrancar la contienda en el tercer lugar, le augura un exitoso resultado para el domingo.

Es indudable que Cocoa ha recibido ayuda del gobierno que encabeza su hermano menor. Sin ir muy lejos, el martes el priísta Heliodoro Díaz presentó en la Cámara de Diputados, de la que forma parte, un audio donde se escucha al delegado de la Sagarpa en Michoacán, Esteban Cruzaley, prometer ayuda a un grupo de militantes panistas, entre ellos el candidato a la alcaldía de Apatzingán. La denuncia, nada insólito en el combate entre el comal y la olla, no prosperará. ¿Usted sabe de algún funcionario que haya sido encarcelado o castigado por delitos electorales?

Haiga sido como está siendo, es indudable que Calderón está echando toda la carne en el asador michoacano, en parte por amor fraternal y otro tanto porque un triunfo en su tierra sería una especie de referéndum hacia su política.

El verdadero jefe del panismo nacional considera que el factible triunfo de su hermana mayor -con una trayectoria propia en política y, me atrevo a decir, con mayor carisma que su hermano Presidente- será un factor decisivo para revertir las tendencias electorales que hasta hoy le son adversas rumbo a julio del 2012.

Puede decirse que esta semana Felipe Calderón recibió dos noticias: una buena y una mala. La buena: la posibilidad de ganar la gubernatura en Michoacán y con ello recibir una bocanada de oxígeno -algo indispensable para los aficionados al buceo-. La mala: su favorito, Ernesto Cordero, bajó -¿cuándo ha estado arriba?- en las encuestas de preferencia al interior del panismo -algo indispensable para emerger como candidato fuerte-.

El PRI

Lo que se pronosticaba como la quinta victoria del PRI en el año, bajo la conducción del profesor, coreógrafo y falsificador de documentos, Humberto Moreira, de pronto se tornó en una posible y dolorosa derrota que vendría a enturbiar el futuro del cuestionado dirigente coahuilense.

El candidato del Revolucionario Institucional a la gubernatura michoacana, Fausto Vallejo, cuatro veces alcalde de Morelia, ha visto cómo su preferencia entre el potencial electorado se ha estancado. Los que saben dicen que el dinero para su campaña y el apoyo partidista dejó de fluir en el último mes. ¿Influiría en esto las broncas en las que se ha visto inmerso el otrora broncudo Moreira?

Si el domingo el PRI pierde en Michoacán, la vida del exgobernador de Coahuila como dirigente puede entrar en un periodo de agonía. Sus escándalos financieros -día a día se demuestra su involucramiento explicable en ellos- son ya, a querer o no, un lastre para esa entelequia llamada nuevo PRI.

Aunque, en un principio, Enrique Peña Nieto desestimó las críticas al dirigente nacional de su partido, poco a poco se desmarca de él. Ya señaló que corresponde a Moreira establecer las argumentaciones sobre las descalificaciones a su persona . Lo que entre líneas puede interpretarse como que el dueño del copete más afamado de México no piensa meter las manos al fuego por aquel que metió las manos a las arcas estatales de Coahuila.

Sobre este tema así se expresó Manlio Fabio Beltrones: Estoy seguro de que una situación como la que hoy se vive en la dirigencia del PRI, la cual genera polémica, deberá ser resuelta con la claridad que exigen las circunstancias . Lo que en el lenguaje críptico de la política quiere decir, desde la óptica del Senador, que Humberto puede ir adquiriendo unas zapatillas de ballet para de puntitas irse a chingar a su madre.

En El Economista del pasado martes, Enrique Campos Suárez, tras la caída de Giorgos Papandreou en Grecia, vislumbró la caída de Silvio Berlusconi en Italia y de Humberto Moreira en el PRI. Ayer supimos que el vaticinio se cumplió en lo concerniente al Primer Ministro italiano. Si el tricolor pierde el domingo en Michoacán, las profecías de Campos Suárez pueden cumplirse en su totalidad.

¿Llegará Moreira a cargar los peregrinos como dirigente de su partido? Poco debe de vivir el que quiera verlo.

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