Hoy, 19 de diciembre, mi padre, Rubén Aguilar Monteverde (Hermosillo, 1924-ciudad de México, 2011) cumple un año de haber fallecido. Era Director General de Banamex cuando el Presidente José López Portillo expropió la banca en septiembre de 1982. Le ofrecieron quedarse en el banco, pero después de ese acontecimiento resolvió que su vida como banquero profesional, como le gustaba llamarse, había concluido.

Gustavo A. del Ángel, académico del CIDE y experto en historia financiera, a propósito de este día, me envió un texto que comparto: En México, a partir de la década de los años cuarenta hubo un proceso de profesionalización en la banca, el cual tomó varias décadas y forjó cuadros directivos que eventualmente contribuirían a formar a los banqueros de hoy en México. Rubén Aguilar Monteverde es uno de los ejemplos más cabales del banquero profesional que se formó en aquellos años .

Durante nuestras entrevistas -añade Del Ángel- hablaba apasionadamente de su casa de trabajo, a la que se refería no sólo en su papel de liderazgo en la industria, sino también como una ‘escuela de banqueros’ para el resto del sistema financiero, durante esos años de crecimiento.

Desde Banamex contribuyó en varios aspectos al desarrollo de la banca mexicana. Fue indiscutiblemente de los primeros ‘bancarizadores’ del país, al incorporar nuevos clientes a la banca. En 1976 tuvo que resolver los problemas derivados de la crisis de ese año. Y en 1982, a la cabeza de la operación de su institución, enfrentó el inicio de la crisis de la deuda y la expropiación de la banca .

Del Ángel plantea que un principio fundamental de don Rubén era desarrollar relaciones de confianza .

La confianza era para él un ingrediente esencial en la banca y en todas las actividades (de modo tal que sería parte del título del libro biografía-homenaje sobre él, que publicó Fomento Cultural Banamex en el 2005). Otro principio fundamental era saber obtener información adecuada y darle el mejor uso a través del management. Él decía: En una época en la que no había información disponible sobre los sujetos de crédito, era importante encontrar alguna forma de saber qué tan fiable eran las personas. A los que llegaban a una sucursal en alguna plaza del país les recomendaba que fueran al cementerio a revisar los antecedentes familiares de los clientes nuevos. Eso ya les daría información .

Rubén Aguilar Monteverde, mi padre, vivió intensamente y siempre con una enorme alegría. En el último texto que redactó, un mes antes de su muerte, escribe: Mi vida, gracias a Dios, la he disfrutado plenamente. Desde muy joven me incorporé a la banca. Tenía 15 años y pronto decidí que mi opción de vida era ser banquero profesional, lo que puede realizar. Ejercí esa función durante más de 43 años, todos dentro del Banco Nacional de México (Banamex). Lo hice en distintos lugares del país e innumerables cargos y responsabilidades hasta jubilarme en enero de 1983, después de la expropiación de la banca . Estoy seguro de que descansa en paz.  

Twitter: @RubenAguilar