De acuerdo con el documento Perspectivas Agrícolas 2011-2020 , publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, la población mundial durante los próximos 10 años crecerá a una tasa anual de 1.05 por ciento. En general, se espera que el crecimiento mundial sea menor al registrado durante la década anterior (1.21 por ciento).

En ese sentido, si bien es cierto que se espera una ligera desaceleración en el crecimiento poblacional, también es cierto que la demanda por alimentos incrementará. De esta forma, surge la necesidad de desarrollar y replicar estrategias que permitan incrementar los niveles productivos, tales como la transferencia de tecnología.

Lo anterior incluye mejores variedades más resistentes a plagas y enfermedades y más tolerantes a sequía, dosis óptimas de insumos y un uso eficiente del agua bajo la tecnología probaba de agricultura de conservación.

La información disponible del Censo Agropecuario 2007 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indica que en México existen 2.2 millones de unidades de producción dedicadas a la producción de maíz, en las cuales se producen 20.6 millones de toneladas de maíz en una dotación de 7.1 millones de hectáreas.

La evidencia estadística muestra que 70.9% de estas unidades obtiene rendimientos por debajo de 2.5 toneladas por hectárea y concentra 62.8% de la superficie dedicada al maíz. Derivado de lo anterior, es posible concluir que, en general, las unidades de producción de maíz muestran bajos niveles de productividad.

Al respecto, la teoría económica muestra que el cambio tecnológico y la inversión en insumos mejoran los niveles de productividad y producción. En ese sentido, una alternativa tecnológica se encuentra en la agricultura de conservación, la cual ha mostrado beneficios tanto en el cuidado y conservación de los recursos naturales como en productividad.

La evidencia documental muestra que es posible pasar de 1.5 a 5.0 toneladas por hectárea si se toman adecuadamente mejores prácticas agronómicas.

Así, en caso de poder elevar los niveles productivos, disminuirían las presiones por la importación del producto, con una demanda nacional garantizada.

Finalmente, la opción real de elevar la producción nacional es incrementar la productividad ante una ampliación limitada de superficie y, sobre todo, debido al inminente crecimiento de la población nacional, que -estiman proyecciones del Consejo Nacional de Población- será de 115.4 millones de habitantes para el 2020 y de 121.7 millones de habitantes para el 2050. Es muy importante trabajar en ello.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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