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Opinión

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Más sobre el estado de la educación en la OCDE

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Raúl Martínez Solares

La educación superior es la escalera más fuerte y sólida para una mayor movilidad socioeconómica.”

Drew Faust, Presidente de la Universidad de Harvard.

En más sobre la información relevante del último reporte del estado de la educación publicado por la OCDE para el año 2022, un apartado importante se refiere a los recursos financieros invertidos en educación en los países analizados.

Destaca el hecho de que, con cifras agregadas en dólares (ajustados por paridad de compra y por el PIB de cada país), México es uno de los países con menor gasto anual por estudiante entre los países miembros de la organización. Asimismo, destaca el que, a diferencia de la mayoría de los países, en los que existe cierto nivel de diferenciación entre el gasto promedio para estudiantes de primaria respecto de los de educación secundaria (equivalente de preparatoria en México), en nuestro país prácticamente se tiene el mismo nivel de gasto en esos dos niveles; pero además, presenta una de las diferencias más estrechas respecto del nivel de gasto promedio para esos niveles, respecto a su vez de lo que se invierte en estudiantes de educación terciaria o superior.

Lo anterior evidentemente implica que el gasto mayor por estudiantes de los niveles de educación superior, típicamente relacionado con gastos orientados hacia investigación y desarrollo, está más limitado o, en algunos casos, es ausente en nuestro país.

En promedio, para los países analizados, el gasto por estudiante en programas de ciclo corto terciarios es aproximadamente dos tercios de los gastos combinados para licenciatura, maestrías y doctorado. Esto resulta importante porque, para países como México, los programas terciarios de ciclo corto, típicamente relacionados con educación técnica y vocacional, tienen costos menores agregados para las instancias públicas y privadas encargadas de otorgarlos, pero generan una mayor rentabilidad, medida en el impacto salarial y laboral para los estudiantes como resultado de que la menor duración de los estudios permite a una inserción más rápida en el mercado laboral y, el hecho de que las personas con educación técnica, típicamente en economías con desarrollos importantes en sectores tecnológicos o en los sectores manufactureros, cuentan con conocimientos altamente valorados en el campo laboral y que por lo tanto presentan una prima salarial más importante.

En nuestro país, con datos agregados del 2019, el gasto total de fuentes públicas y privadas, como porcentaje del PIB, representa 3.2% para educación por debajo a la superior, y de 1.4% para educación superior. Dichos niveles no se encuentran sensiblemente por debajo de los niveles promedio de la OCDE. Sin embargo, la calidad del gasto y la orientación del mismo, si presentan diferencias respecto del impacto que ese gasto provoca en términos de la generación de conocimiento, de la ampliación de habilidades transferibles al campo laboral y, consecuentemente, del retorno futuro a través de salario para los estudiantes.

Otra diferencia importante en los datos es que mientras que para el promedio de OCDE la contribución del gasto privado en educación terciaria representa 25.5%, el gasto privado representa, en el caso, de México 43.5 por ciento. En el mismo sentido, también hay una diferencia significativa para nuestro país, en que, del total del gasto en educación superior, que proviene de fuentes privadas, para los países de OCDE los hogares contribuyen con el 22.3%, mientras que otras instancias privadas contribuyen con 9.3% del gasto; en el caso de México, 43% del gasto proviene de los hogares, mientras que la participación de otras entidades privadas apenas representa 0.3 por ciento.

Una parte importante de la explicación relativa con la fragilidad del crecimiento y que también explica en parte en el agravamiento de las condiciones de inequidad en el país derivadas del salario, está relacionada con las distorsiones en la estructura de gasto hacia la educación. Sobran diagnósticos; lo que falta es una política pública que atienda los problemas.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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