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Martín Díaz, la sombra ?del lavado en Oceanografía
El empresario se dedicó mucho tiempo a charolear; esto le sirvió para entrar en el mundo de los grandes negocios y para abrirse paso en el sector financiero.
Amado Yáñez es la punta de un iceberg que no está hecho de hielo. El presidente de Oceanografía tuvo en el Consejo de esa empresa socios o cómplices que nos llevan a una historia mucho más perversa que el fraude a Banamex.
El caso más notable es Martín Díaz Álvarez, un empresario que es investigado por lavado de dinero desde el 16 de diciembre del 2013. Este hombre que operaba como director financiero de Oceanografía entró a la empresa en el 2005, cuando se convirtió en el segundo mayor accionista. Se quedó con 19.94% de la empresa, a través de dos sociedades: Energy Group e inmobiliaria Amagdez.
Casi todo mundo se refiere a Martín Díaz como sobrino de Francisco Gil Díaz, ex secretario de Hacienda, y como cuñado de Dionisio Pérez Jácome, actual representante de México ante la OCDE y ex secretario de la SCT.
La principal razón de esto es que Martín Díaz se dedicó mucho tiempo a charolear con los nombres de sus parientes. Esas charolas le sirvieron para entrar en el mundo de los grandes negocios y para abrirse paso en el sector financiero.
En el 2008 apareció como accionista de una casa de cambio que se convirtió en banco. Ese mismo año fundó una sofom, llamada Financiera Fortaleza. En el 2013 se convirtió en presidente de Caja Libertad, la mayor financiera popular de México.
La investigación por lavado de dinero está en el acta PGR/SIEDO/AC/UEIORPIFAM/74/2013. Las pistas que sigue la autoridad apuntan a los hermanos Javier y Óscar Rodríguez Borgio, socios de Martín Díaz en Energy y otras empresas, entre ellas Grupo Gasolinero México, Casinos Big Bola y Caja Libertad. Estos hermanos son sobrinos de Ángel Rodríguez, que desfalcó a Banpaís hace 20 años. Son señalados por la PGR como supuestos compradores y vendedores de gasolina robada.
¿Qué tan lejos está dispuesta a llegar la autoridad con Martín Díaz? La incógnita debe empezar a despejarse pronto.
La CNBV ha dejado claro que investiga el fraude a Banamex por parte de Oceanografía, pero no ha emitido comunicados para definir si se investiga también a las tres empresas financieras de las que Díaz Álvarez es accionista.
¿Cómo es que un hombre investigado por lavado de dinero siguió siendo presidente de una institución financiera? Quizá fue el sigilo de las investigaciones, pero el hecho es que pasaron casi tres meses entre el comienzo de la investigación en la SEIDO y la renuncia de Martín Díaz a la presidencia de Caja Libertad.
Quizá fue la prudencia de las autoridades, pero el hecho es que este hombre tuvo 77 días después de iniciada la investigación por lavado para seguir operando al frente de una institución que maneja más de un millón de cuentas y activos superiores a los 8 mil millones de pesos. Su renuncia ocurrió el 3 de marzo. Hasta dónde se sabe, mantuvo su participación accionaria en la Caja Libertad, en Fortaleza y en el banco que fue casa de cambio.
A fines de la semana pasada, mientras Amado Yáñez acudía voluntariamente ante la PGR, Martín Díaz Álvarez presentó un amparo para evitar el congelamiento de sus cuentas bancarias. Lo consiguió. Ese señor es mucho más que un mal cliente de los bancos, un empresario que ha entrado en el accionariado del sistema financiero. Si es inocente, que lo dejen en paz. Si hay elementos para procesarlo, entonces qué: ¿por cuánto tiempo más seguirá la indefinición?
lmgonzalez@eleconomista.com.mx