Lectura 4:00 min
Maneja tu dinero de acuerdo con tus prioridades
No importa cuánto dinero ganamos, nunca podemos comprar todas las cosas que queremos al mismo tiempo.
En la columna del pasado martes hablé acerca de cómo encontrar nuestras prioridades: aquello que más nos importa en la vida. Eso que queremos lograr por encima de cualquier otra cosa. No es fácil, pero tenerlo claro es fundamental y el punto de partida para obtener una vida exitosa con unas finanzas sanas.
Hoy quiero hablar sobre cómo manejar nuestro dinero para poder alcanzar esas prioridades. Debo decir desde este momento: es un proceso de aprendizaje y no nos va a salir bien a la primera. Sí requiere, sin embargo, cierta disciplina.
Manejar nuestro dinero implica decidir en qué nos lo vamos a gastar. En otras palabras implica tomar el control del mismo. Muchísimas personas no saben ni en qué se lo gastaron. Es más, algunas llevan un registro porque es el consejo que han escuchado en algunos lugares, lo que por lo menos les puede dar una fotografía. El problema con ello es que nos damos cuenta de la realidad a posteriori; es decir, cuando ya sucedió. Entonces nos sentimos mal porque lo único que nos dice ese registro es que terminamos gastando de más, como el mes pasado, y como el anterior.
El dinero no se puede manejar así. No podemos dejarle tomar el control. En ese sentido, tenemos que entender que nosotros mandamos. Somos quienes le decimos a nuestro dinero lo que tiene que hacer, lo que queremos que haga para nosotros.
Entonces cada vez que recibimos un ingreso, tenemos que sentarnos a decidir cómo vamos a gastar nuestro dinero. Pero sólo el dinero que tenemos en mano. Si nos pagan por semana, pues una vez que recibimos ese dinero, tenemos que sentarnos a ver cómo nos lo vamos a gastar. Si nos pagan por mes, lo mismo. Si nuestro ingreso depende mucho de comisiones, por lo cual es distinto cada quincena, igual. Sólo el dinero que tenemos en mano y no más.
¿Por qué? Simplemente porque es muy sencillo perder el control si planeamos con dinero que no tenemos y que pensamos que recibiremos. Pero, además, porque planear sólo con lo que ya tenemos nos genera una sensación de escasez que nos obliga a priorizar, a destinarlo primero a lo más importante, a lo que más nos importa y a nuestras obligaciones. Luego a todo lo demás. Nos fuerza a tomar decisiones importantes.
Obviamente tenemos que darle un destino a cada peso que acabamos de recibir, un trabajo: decidir cómo lo vamos a gastar en su totalidad. Si estamos guardando dinero para una meta importante o para emergencias, pues bien, ése es un trabajo. El chiste es no dejar dinero ocioso porque ése se rebela y se nos escapa de las manos.
Cuando hacemos ese ejercicio, es importante también considerar aquellos gastos que no suceden cada mes, como por ejemplo el pago del Predial, gastos de salud o la compra de uniformes y útiles escolares para el regreso a clases. Es mucho más fácil ir guardando poco a poco, asignar ese trabajo a una parte de nuestro ingreso, para que cuando lleguen no nos causen ninguna sorpresa o desequilibrio. De esta forma no tendremos que pedir prestado ni endeudarnos con nadie.
Ahora bien, también tenemos que entender que los planes son sólo eso: planes. No están escritos en piedra. La realidad pasa y en ocasiones es diferente de como la esperamos. Por ejemplo, si habíamos destinado 500 pesos para el recibo de la luz y nos llega por 750 pesos, tenemos que adaptar nuestro plan, ya que de todas maneras tendremos que pagar ese recibo. Por ello, en ese momento tenemos que tomar una decisión y ver de dónde sacamos 250 pesos que nos faltan; ¿de qué otras categorías de gasto lo podremos tomar, para que al final no terminemos gastando de más?
El chiste es hacerlo en el momento: ésa es la receta para tener un plan de gastos —o un presupuesto— que sí funciona. Si de repente se anuncia que vendrá a México nuestro grupo favorito y queremos ir a verlo, eso se convierte en algo importante para algunas personas. Pues entonces habrá que ver cómo le vamos a hacer, de qué otras cosas tendríamos que prescindir para poder comprar los boletos.
No importa cuánto dinero ganamos, éste siempre es escaso. Nunca podemos comprar todas las cosas que queremos al mismo tiempo. Decidir cómo vamos a gastar nuestro dinero no es más que un ejercicio de prioridades. Por ello es esencial tenerlas claras.
Te invito a visitar mi página: http://www.planeatusfinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

