Opinión

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Maltrato animal

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Por Irene Valentina Dávila B.

Escribir sobre los derechos de los animales, particularmente a recibir buen trato y no hacerlos sufrir o generarles una situación de agonía en muchos casos hasta su muerte, es una cuestión totalmente independiente de la situación por la que atraviesa el ser humano, la hambruna, la pobreza, la mala distribución del ingreso, la falta de empleo, el calentamiento global, la inseguridad, y tantos temas que ciertamente hay que tenerlos en mente para buscar soluciones. Sin embrago, no son excluyentes entre sí, visibilizar un tema, no descarta tratar el otro.

Los animales domésticos, ferales -aquellos que eran animales domésticos pero que pasan la vida silvestre- o de la vida silvestre, tienen derecho a vivir libres de hambre y sed, pero a muchos de ellos no solamente se les priva de comida y agua cuando son domésticos o no la encuentran por falta de hábitat cuando están en la vida silvestre, sino que, además, viven con miedo y angustia por los malos tratos que reciben.

Es imposible encontrar una razón de por qué la violencia en contra de los animales y la falta de atención a sus necesidades básicas está creciendo. Si no los van a ayudar, cuando menos que no los dañen ni maltraten, pero no, a veces existe el propósito de causales zozobra.

Los animales en cambio, cuando se les trata apropiadamente, responden con agradecimiento y lealtad. Son generadores del bien porque lo que saben hacer es dar cariño sin demanda alguna de vuelta porque son seres vivos que sienten, que tienen algún grado de conciencia y que perfectamente reaccionan ante los estímulos externos.

Los animales llegan a ser grandes maestros, siempre están listos para aceptar al ser humano y a su manera, apoyarlo con su compañía. Entonces, ¿por qué las personas los llegan a lesionar y a perjudicarlos? Porque se está perdiendo la humanidad.

Si bien hay leyes que los protegen como entre otras la Ley de Protección a los Animales de la ciudad de México, en realidad falta mucho por hacer para que realmente se castigue a quienes los maltratan, abusan de ellos o cometen conductas crueles en su contra. En realidad, lo que debe cambiar es la cultura para que se les respete y proteja porque no la hay. Debe haber realmente conciencia de la necesidad de darles un trato digno y respetuoso. En otras palabras, no existe la cultura del respeto a los animales que es lo que realmente debe cambiar.

Los malos tratos en contra de los animales domésticos y ferales, lleva a concluir que se ha avanzado poco y que la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la ciudad de México, que es la autoridad competente para abordar este tema, tiene mucho qué hacer para que los actos lesivos en contra de los animales se dejen de dar.

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