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Opinión

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Maduro se queda; México se va

El presidente venezolano no convoca sino decreta el adelanto de las elecciones presidenciales.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Hizo bien Luis Videgaray al levantarse de los diálogos de Dominicana (entre Maduro y la oposición).

Los esfuerzos de Almagro no lograron pasar más allá de la Asamblea de la OEA en Cancún. Después de la OEA, llegó el Grupo de Lima (14 países al rescate de Almagro), y de ahí, los diálogos de Dominicana (Chile, Bolivia, Nicaragua, San Vicente, las Granadinas y México).

México dijo que no más. Muy buena decisión. Videgaray no podía representar la segunda temporada de: “Zapatero, el esperpento”.

La democracia quedó herida de muerte en Venezuela el 21 de octubre del 2016 cuando el Consejo Nacional Electoral, cooptado por Nicolás Maduro, echó abajo la celebración de un referéndum revocatorio en contra de su persona. La locura de Maduro se proyectó el 2 de mayo del 2017 al convocar la celebración de unas elecciones constituyentes con el objetivo de instalar una asamblea apócrifa sobre la auténtica dominada por la oposición.

Ahora, Maduro se instala en un dictadura distópica al anunciar el adelanto de las elecciones presidenciales.

Maduro ha dedicado todos sus esfuerzos para dividir a la oposición. Cuando tuvo que retrasar las elecciones regionales para renovar gubernaturas lo hizo con tal de no ser arrasado por los partidos de Henrique Capriles, Leopoldo López y Henry Ramos Allup, entre otros, todos integrados en la Mesa de Unidad Democrática. Ahora, cuando la oposición vive sus horas más bajas en los últimos cuatro años, Maduro decide adelantar seis meses las elecciones presidenciales con tal de perpetuar su estadía en el Palacio de Miraflores.

En su caja de herramientas, Maduro se ha encontrado a personajes como el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien le ayudó a simular una performance democrática en donde, supuestamente, el expresidente colaboraría a pavimentar el campo de negociación entre Maduro y la oposición. El resultado para el autócrata fue excelente: Zapatero viajó a la OEA para hablar con Almagro sobre la crisis, pero quitando del camino el referéndum revocatorio en contra de su patrón, Maduro.

Ayer me comuniqué con Carlos Vecchio, coordinador político de Voluntad Popular (el partido al que pertenece Leopoldo López). Vecchio, en el exilio, me comentó lo siguiente: “Maduro ha inhabilitado a los principales candidatos y partidos de la oposición. Lo que busca es darle una fachada ‘democrática’ a su dictadura. Pero nadie le cree su farsa electoral(...) No son elecciones democráticas, sino a la cubana”.

Sobre la decisión que tomó Videgaray de levantarse de los diálogos en Dominicana, Vecchio comentó: “Me parece que México ha actuado responsablemente. No puede prestarse a una farsa de diálogo (...) Le estamos profundamente agradecidos al canciller Videgaray por todo su esfuerzo y empaño en ayudarnos en este difícil momento. Y por todo el tiempo que nos ha dedicado (...) Le hemos pedido al canciller que más que nunca necesitamos de México y de la comunidad internacional para recuperar la democracia en Venezuela. El canciller no ha dudado en seguir dando sus muestras de apoyo a favor de recuperar la democracia en Venezuela”.

Maduro se queda, México se va.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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