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¿Maduro llevará a Guaidó a la cárcel?
Aislado por 50 países, Nicolás Maduro se debilita súbitamente.
El sábado anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia, sin embargo, el efecto no se potenció como ocurriría en cualquier escenario en el que un país anuncia este tipo de decisión, porque fue Iván Duque el que rompió de facto las relaciones con Maduro el 23 de enero.
Maduro se ha quedado sin decisiones internacionales con la excepción cubana. Su alcance es limitado. Las últimas inhalaciones de oxígeno internacional las encuentra en la ONU, el único foro importante en el que sigue presente a través de su embajador Jorge Arreaza. Desde ahí matiza los puntos de su agenda, señala y critica a sus enemigos. Fuera de la ONU su voz ya no se escucha.
Una de las víctimas de cualquier dictadura es la información. Al enfrentar un cerco internacional, Maduro ha sido más duro a través de la censura interna. Lo vi el sábado pasado en Cúcuta, Colombia, durante la entrega de ayuda humanitaria.
Once canales de televisión fueron bloqueados a través de Cantv, sistema estatal de televisión y telefonía. El 80% de los venezolanos se informa a través de sus canales. Desde el primer minuto que inició el concierto Venezuela Aid Live el pasado viernes, las señales de MTV, Antena 3 y 24 Horas de Chile fueron apagadas por el régimen.
A través de DirecTv tampoco se podía sintonizar MTV. Ni hablar de CNN y NTN24 horas, señales censuradas por el régimen.
A Juan Guaidó no se le puede ver en televisión, sin embrago, la sociedad venezolana ha generado anticuerpos informativos. El viernes y sábado pasados rompió el cerco informativo a través de WhatsApp y Twitter para conocer minuto a minuto el suceso prohibido por el régimen: la entrega de ayuda humanitaria.
El problema de las redes son los trolls. Jorge Rodríguez, el Goebbles de Maduro mantiene contratados a más de 500 cuyo objetivo es intoxicar la veracidad de la información.
Fue Henrique Capriles el que inició el importante ejercicio de interactuar con la sociedad a través de las redes sociales. Todos los días por las noches, se conectaba a través de las redes sociales para romper la censura de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. El sábado, Juan Guaidó, Carlos Vecchio, Corina Machado, Lilian Tintori y Antonio Ledezma, entre muchos, se convirtieron en periodistas para detallar lo sucedido.
Maduro ha perdido dos batallas clave: diplomacia y medios de comunicación.
El sábado el guion de la oposición fue claro: provocar a Maduro para que mostrara sus rasgos más autoritarios e inhumanos. Maduro cayó en la trampa al impedir la entrada de ayuda humanitaria. Ahora, inicia una nueva etapa. No es casualidad que en Bogotá se reúna el Grupo de Lima a petición de Guaidó.
La nueva trampa ya está sobre la ratonera. El poder Judicial, controlado por Maduro, prohibió a Guaidó salir de Venezuela. Pero Guaidó lo hizo desde el viernes. Fue a Cücuta y hoy está en Bogotá. ¿Al regresar a Venezuela, Maduro lo llevará a la cárcel? Si lo hace, Bolton, Pompeo y Rubio apretarán el botón de la misión: fin de la dictadura.

