A lo largo de los años no hemos podido lograr ser autosuficientes en los elementos básicos de supervivencia como sociedad. Durante siglos se ha hablado y hablado de soberanía, pero al final del día en energéticos por ejemplo no somos autosuficientes. Han sobrado los discursos políticos, las ideologías y teorías económicas al igual que los programas de gobierno sin que los mexicanos tengan certeza de que no faltarán energéticos para su vida cotidiana y para el desarrollo. A penas puede recordarse la política general de población de los 70´s y el TLCAN de los 90´s como políticas realmente trascendentes en el tiempo con beneficios tangibles. Por el contrario, hemos presenciado múltiples cambios en el modelo económico de desarrollo, división entre sectores y reparto de culpas. La historia nos ha dado como legado la vulnerabilidad energética en la que nos encontramos.

Los recientes apagones provocados por las nevadas en el estado de Texas develan la realidad. Después de un cuarto de siglo de integración comercial con el mayor y más poderoso mercado del mundo, nuestro país no ha sido capaz de garantizar gas, luz eléctrica y combustibles para la planta industrial del centro y norte del país altamente vinculada a la norteamericana. Lo anterior es más grave cuando hablamos de los estados del sur del país que ven pasar los siglos sin tener siquiera gas suficiente para pretender que una planta industrial considere asentarse en su territorio. Qué se le puede decir a nuestros socios comerciales que demandan un socio fuerte para hacer frente a los retos más importantes que nos depararía el mundo después del Covid. Cómo se explica a los ciudadanos que votan en las elecciones, pagan impuestos, contribuciones y luz que, luego de 100 años, no hay luz, gas y gasolina suficiente tanto para vivir como para tener posibilidades de tener una empresa en donde trabajar. Lo mismo a las personas más necesitadas que ven cómo su vida pasa sin tener un servicio tan elemental para la vida diaria.

Tenemos miles de años sabiendo que las cosas escasas cuestan más. Es imperativo, por tanto, que garanticemos el no depender tanto de los demás. El presidente López Obrador atina en señalar que no se puede depender tanto de tan pocos. Es cierto, con David Ricardo, que las economías se complementan entre sí y que cada una de ellas debe encontrar su vocación y dejar a otros países el espacio para lo que son fuertes y; entonces, hacer el intercambio. Lo que no es lógico es tener todos los huevos en una sola canasta. Que el 94% del gas natural que consumimos venga de un solo proveedor es algo inaceptable. ¿Cómo llegamos hasta aquí? El momento de cambio que vivimos y los retos que vamos a enfrentar en los próximos años obligan al ahora sí. En pleno siglo XXI, el país miembro de la zona comercial más poderosa del planeta, no ha encontrado el modelo adecuado para asegurar la energía que sus habitantes necesitan para vivir y trabajar.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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