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Opinión

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Los sistemas de pensiones en México, pilar obligatorio de cuentas individuales

Desde los años 80, las tendencias demográficas globales han obligado a los sistemas de pensiones a repensarse, con el objetivo de asegurar mayor sostenibilidad.

(Primera parte)

En la columna anterior, se profundizó en el pilar obligatorio de reparto, que en México se conoció popularmente como el sistema de pensiones del IMSS. Este sistema, sin embargo, dejó de ser sostenible, entre otras razones, por los cambios demográficos que está atravesando el país.

Ello, sin embargo, no es problema propio de México. Desde los años 80, las tendencias demográficas globales han obligado a los sistemas de pensiones a repensarse, con el objetivo de asegurar mayor sostenibilidad.

Es en este escenario que cobran relevancia los sistemas basados en cuentas individuales. A diferencia del anterior, donde había una “bolsa” común para pagar pensiones en curso, en este sistema, cada trabajador tiene su propia “bolsa” o cuenta individual, donde deposita las aportaciones, con las que financiará su pensión. Imaginemos una cuenta en la que uno va ahorrando con el objetivo de utilizar ese dinero cuando deje de trabajar.

Con frecuencia, a estos sistemas se les conoce también como contribución definida y capitalización individual. Con relación al primero, se debe a que la ley ya no define a priori el beneficio; sólo define el monto de la contribución, por ejemplo: “6.5% del salario”. En cuanto al segundo término, se debe a que las contribuciones periódicas no se utilizan para pagar pensiones de alguien más, sino que se capitalizan, es decir, van formando un patrimonio privado a lo largo de la vida del trabajador. Esas contribuciones, al mismo tiempo, se invierten con el fin de hacer crecer al máximo posible el beneficio pensionario, que estará en función del monto acumulado en la cuenta individual.

En México, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) pertenece a esta familia de esquemas. En él, cada trabajador es propietario único de una cuenta, que es gestionada y resguardada por una administradora de fondos para el retiro (afore).

Si bien el SAR, tal y como lo conocemos hoy, data de 1997, sus orígenes se remontan a 1992. En ese año, se fundó como complemento al entonces sistema vigente de pensiones. No existían las afores, por lo que cada trabajador tenía una cuenta individual, donde el patrón depositaba 2% del salario, en una subcuenta de retiro, y 5%, en una subcuenta de vivienda, esta última existía desde 1972.

En 1997, se completó la transición para los trabajadores del sector privado (adscritos al IMSS) y, en el 2007, para los trabajadores del sector público (adscritos al ISSSTE). Significó un cambio de paradigma en el esquema de pensiones mexicano. En esos años, dejaron de funcionar los antiguos sistemas, por lo que cada trabajador debía tener, en adelante, una cuenta individual, gestionada por la afore de su preferencia.

Por ahora, veremos las características del sistema de pensiones para aquellos trabajadores adscritos al IMSS. Pese a que ambos pertenecen al SAR, Los parámetros para los trabajadores que cotizan al ISSSTE son diferentes. Los veremos en nuestra próxima columna.

Ahora bien, como es propio de estos sistemas, se redefinieron las contribuciones, las cuales quedaron de la siguiente manera: el empleador: 5.15%, el trabajador: 1.125%, el gobierno: 0.225 por ciento. Ello suma 6.5% del salario. Además, el gobierno se comprometió a aportar una contribución extra, llamada cuota social, que se calcula trimestralmente según el nivel de salarios, en pesos, cuyo objetivo es apoyar a los trabajadores de menores ingresos.

Igualmente, el sistema actual modificó otros parámetros. Por ejemplo, la edad mínima de retiro ahora es 65 años; el mínimo de cuotas para acceder a una pensión es de 1,250 semanas de cotización. Asimismo, ofrece una Pensión Mínima Garantizada (hoy está en 3,198 pesos) en caso de que algún trabajador tenga un patrimonio que alcance para una pensión menor a ese umbral.

Ciertamente, el SAR llegó a subsanar un problema grave de sostenibilidad. Además, forma un círculo virtuoso en el que el ahorro se invierte en el desarrollo del país, creando más y mejores empleos. Sin embargo, aún presenta grandes desafíos, entre ellos, el más importante es la insuficiencia del ahorro para alcanzar pensiones que estén a la expectativa de la población trabajadora. De esto, hablaremos en las siguientes columnas.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org

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