Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Los punzadores de Guanajuato

Ciento 60 mujeres en esa entidad enfrentan un proceso penal por haber sufrido un aborto espontáneo; al menos cuatro han sido sentenciadas.

En el Reino Unido existió la figura de los punzadores en la época de la Inquisición. Los punzadores se dedicaban a cazar y ejecutar brujas. Y ahora, como en la película, vuelven al futuro en el estado de Guanajuato.

Tanto en el Reino Unido como en Guanajuato, la gran mayoría de los ajusticiados han sido mujeres. La diferencia es que los punzadores británicos defendían la religión protestante y los punzadores guanajuatenses (o yunquistas) la religión católica. El Yunque (esa sociedad secreta mexicana cuyo propósito es defender esta religión, aun mediante la violencia, para instaurar el reino de Dios en la tierra sometiendo al gobierno mexicano a sus mandatos) ha logrado infiltrar a sus miembros en las más altas esferas del poder político en este estado.

De acuerdo con el Centro Las Libres de Información en Salud Sexual (reconocido por Human Rights Watch), 160 mujeres enfrentan en Guanajuato un proceso penal por haber sufrido un aborto espontáneo, al menos cuatro han sido sentenciadas con hasta 29 años de cárcel y otras nueve enfrentan la justicia bajo libertad condicional. Este centro también ha documentado 30 nuevas denuncias por aborto de enero a la fecha.

En Guanajuato, a la mujer que provoque o consienta su aborto, se le imponen de seis meses a tres años de prisión y de 10 a 30 días de multa (Código Penal Guanajuato). Pero para castigarlas con una pena 10 veces mayor, las autoridades han equiparado al aborto con el homicidio en razón de parentesco que se sanciona con prisión de 25 a 35 años. ¿Querrán lograr un castigo ejemplar? ¿Violando la ley? ¿Imponiendo sus creencias religiosas en la población?

Las Libres también ha denunciado que las mujeres enjuiciadas enfrentan hostigamiento judicial debido a que los agentes del Ministerio Público las buscan puerta por puerta para descubrir si parieron o abortaron, pero además, abusan de ellas sexualmente. Las persiguen y las hostigan. Hace siglos se idearon objetos para torturar y hacer sufrir a mujeres acusadas de brujería, prostitución o adulterio. ¿Qué sigue ahora? ¿El cinturón de castidad y la pera para castigar el aborto?

En Guanajuato, las autoridades persiguen a las mujeres que abortan, critican a las mujeres que tienen tatuajes o piercings por falta de valores, buscan retirar los libros de biología por promover el uso del preservativo, intentan prohibir los besos, los abrazos y las minifaldas... ¿Acaso dedican el mismo tiempo, dinero y esfuerzo a la educación, la salud, la economía y la seguridad? ¿O éstas son nimiedades?

grojas@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete