Tienes gripa, tómate un tequila. Si no se te quita la gripa se te olvida . La receta mexicana para combatir los efectos del resfriado fue mencionada por el presidente Calderón en el salón de banquetes del Departamento de Estado de Estados Unidos, donde fue el orador principal en la cuadragésima primera Conferencia de Washing­ton, reunión anual del Consejo de las Américas.

La frase que tenía yo un buen tiempo sin escuchar, pero que existe en la memoria colectiva, la usó Felipe Calderón de manera comparativa para cuestionar el uso medicinal que los gringos le han dado a la marihuana. En la alocución a la que aludo, el Jefe del Ejecutivo nacional fue muy claridoso con los gringos, a los que pidió coherencia en el combate-legalización de las drogas: No pueden por un lado estar liberalizando y cambiando las reglas para permitir el consumo de drogas, como es el caso de la marihuana, no sólo porque hay 14 estados que ya liberaron totalmente su consumo, en algunos de ellos, en California donde es posible producirla industrialmente -expuso don Felipe con su sintaxis característica-. Agregó: Es muy injusto que yo detenga a campesinos mexicanos -el uso de la primera persona nos indica que no sólo apoya a García Luna en lo político, al hacer oídos sordos ante el clamor de su renuncia, sino también se convierte en su auxiliar en los operativos que éste practica- por producir un cuarto de hectárea de marihuana, cuando en las películas se ven consumidores todos muy alegres.

Vea cualquier película de Hollywood­ y los artistas más fuertes y las actrices más guapas se mueren de risa cuando fuman marihuana . (Por lo general, el efecto más notorio de la primera vez que se fuma la cannabis es una risa incontrolable. Por otro lado, decir que los artistas más fuertes y las actrices más guapas fuman la hierbita vaciladora, en la era de los productos milagro, puede resultar contraproducente: no faltará alguno o alguna que crea que los artistas son fuertes y las actrices guapas por consumir esta droga y se atasquen de la misma para lograr tener aspecto hollywoodense en tan sólo cinco churros o la devolución de su dinero).

Pero volviendo al tema tequilero, voy a ignorar, porque no me consta, lo manifestado en la manta exhibida por el diputado Fernández Noroña en la que pregonaba el, supuesto, alcoholismo del preciso. También pasaré por alto la carta de Carlos Castillo Peraza en la que le reprochaba a su sucesor a la Presidencia de Acción Nacional el salir de madrugada de las oficinas del partido bien servido. Basaré mi comentario en lo dicho por Calderón cuando era candidato a la Presidencia en una entrevista con Adela Micha: comentó que de vez en cuando, como buen mexicano, se echaba su tequilita. De lo anterior y del hecho de que jamás he visto al Presidente estornudar, toser o estar mal de la garganta, síntomas de lo que se llama gripa -también puede decirse gripe, o sea que lo mismo puede uno estar agripado que agripedo-, infiero que el Primer Mandatario se toma un tequila de vez en vez y, por lo tanto, olvida la gripa y algunas otras cosas.

Entre estos olvidos citaré algunos: La promesa de campaña de constituirse en el Presidente del Empleo, promesa que omitió. Si bien, este año ha presumido de haber logrado, en el primer trimestre, un incremento sustancial en la creación de empleos, los números lo contradicen. Según cifras arrojadas por la Encuesta Nacional de Ocupación y reveladas por el INEGI, 28.5% de los empleos generados, en este periodo, pertenece a la economía informal.

Según los mismos datos, considerados oficiales, la PEA -Población Económicamente Activa- de nuestro país es de 47 millones 500,000 personas, cantidad que representa 57.5% de las personas que están en condiciones de trabajar. De éstos, 47 millones y medio, 94.8%, es decir, 43.03 millones de trabajadores no gozan de prestaciones sociales como el Seguro Social, el Infonavit ni el Fonacot. Según el INEGI, se consideran como parte de la población ocupada a las personas que durante la semana, en la que se levantó la precitada encuesta, realizaron algún tipo de actividad económica , incluso si trabaron por lo menos una hora de manera independiente o subordinada, con o sin remuneración. (¡Viva el Presidente del Empleo... del Ejército y la Marina!).

Otro olvido fue lo que expresó en su campaña como candidato en la ciudad de Puebla en referencia a Mario Marín, acusado de violar la ley con la intención de perjudicar a la periodista Lidya Cacho: Yo quiero expresar no sólo mi más enérgico rechazo, mi repudio a esta barbarie, sino exigir cuanto antes una investigación exhaustiva a estos actos inadmisibles y que se les castigue caiga quien caiga; me vale que sea un gobernador . Calderón llegó a la Presidencia y una nube de amnesia lo hizo dejar de lado su flamígera respuesta. Por el contrario, varias veces se le vio departiendo con cordialidad con el llamado Góber Precioso con el que, hasta compartió la mesa y, tal vez, juntos degustaron de algún tequilita y, hasta puede ser, de una copa de coñac, cuyas bellísimas botellas son del agrado de Marín.

También se le olvidó, pero a los ciudadanos no, sus intenciones en lo relativo a la desaparición de tres secretarias de Estado: Turismo, Reforma Agraria y Función Pública, con la intención de adelgazar el obeso y costoso aparato burocrático que padecemos. Lo anterior lo anunció en septiembre del 2009, veintiún meses después las tres dependencias continúan funcionando -por decirlo de alguna manera- y sus empleados y altos funcionarios cobrando sus sueldazos.

Por último, ha olvidado que usó la palabra guerra para designar su mal planeada lucha contra la delincuencia (incluso jura que ni siquiera de manera privada ha empleado dicha palabra). También olvida la gran cantidad de veces que en los llamados Diálogos por la Seguridad, organizaciones civiles le han hecho ver que su estrategia está equivocada.

Ante tanto olvido yo le recomendaría al señor Presidente, con todo respeto, que emita un Decreto Presidencial que nos obligue a todos los ciudadanos a beber, cuando menos una vez al día o antes si hay peligro de muerte, una copa de tequila para que se nos olviden la gripa, las promesas que nos ha hecho, la sangre derramada y el ineficaz gobierno que padecemos.

Nunca tantos estuvieron hasta la madre de tan pocos

Nuestro Presidente, quien acaba de ser nombrado Campeón de la Tierra por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente -ha de ser por la gran cantidad que de este elemento le ha echado a los casos de la guardería ABC, al de los asesinatos de los estudiantes de Tecnológico de Monterrey y al ataque infringido por el Ejército a la familia Almanza, por mencionar los más emblemáticos-, el pasado viernes reunido con 1,800 delegados de las dependencias federales en todo el país se comparó con Winston Churchill, éste se tomaba diariamente una botella de whisky con chaser de champagne y brandy, y nada se le olvidaba. Se dijo acosado como el Primer Ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, cuando una corriente de opinión titubeante le exigía, que lo mejor que podía hacer era ignorar el avance de los nazis, incluso, someterse a ellos . Y yo puedo decirles, agregó Calderón, que nuestra estrategia es combatir y vencer a los criminales que asolan a nuestros país . Me parece una exageración compararse con el estadista más brillante del siglo XX -lo bueno es que pronto se le va a olvidar-.

Pondré punto final al tema con una frase de Churchill que le viene como anillo al dedo a don Felipe: Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema .

Oí por ahí

Durante un discurso de Churchill en el Parlamento, una diputada de la oposición lo interpeló y le dijo: Señor Ministro, si vuestra excelencia fuera mi marido, yo pondría veneno en su café. El interpelado se quitó los anteojos y rompió el silencio en el que todos esperaban una respuesta con la siguiente exclamación: Si yo fuera su marido, me tomaba el café.