La inversión es uno de los factores esenciales para el desarrollo económico y social, por sus efectos multiplicadores en el ingreso, el empleo y los procesos de expansión de las actividades productivas

En la reciente reunión celebrada en Washington entre los presidentes de Estados Unidos y de México, el presidente Trump invitó a los inversionistas norteamericanos, que asistieron a ella, a que invirtieran en México. Asimismo dio instrucciones al secretario del Tesoro para promover la inversión norteamericana en nuestro país. Esta actitud fue importante. Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y China, tienen una vasta experiencia en conocimiento técnico y en el poder de sus inversiones.

La inversión es uno de los factores esenciales para el desarrollo económico y social, por sus efectos multiplicadores en el ingreso, el empleo y los procesos de expansión de las actividades productivas.

Para producir más y con mejores precios, el país necesita integración nacional, modernización, mejor infraestructura y más capitalización. Los recursos de capital, junto a los de deuda, ofrecen la base financiera para producir.

También ocurre que se han relativizado conceptos y categorías sociales. La producción ya no depende sólo del trabajo físico sino de la tecnología y de la información.

La principal urgencia del México de hoy, además de enfrentarse a los efectos perniciosos de la pandemia es vencer la desocupación en sus diversas manifestaciones, que además se hermana con otra penuria, la pobreza. Desocupación y pobreza van en aumento favorecidas por coyunturas de crisis y de pandemia.

Necesitamos de un nuevo vitalismo para el país. La inversión escasa es un cuello de botella. Si no superamos el bajo nivel de inversión de los últimos decenios de 20% del PIB, no será posible tener un alto crecimiento económico y cumplir con los compromisos sociales y los derivados de la globalización y los necesarios encadenamientos nacionales e internacionales de las empresas productivas.

Además de la inversión urge elevar los niveles de escolaridad y capacitación. Comparativamente con los niveles de escolaridad de nuestros competidores del T-MEC, los tigres de Asia y varios países de América Latina este atraso educativo es preocupante, no sólo para el corto plazo sino para el futuro.

La economía mexicana está más atada que nunca al comercio internacional, exportaciones e importaciones, inversión directa en plantas y equipo, tecnología, cadenas de comercialización. Las relaciones entre economía y gobierno son cada vez más fuertes. El gobierno y el sector privado se necesitan mutuamente para tener éxito.

El mercado es muy importante, pero no todo hay que dejarlo a  sus fuerzas, porque podría crear una monoeconomía y por tanto, un malestar por la admisión complaciente de sus unilateralidades.

La acertada combinación de la asignación de recursos entre los mercados y la administración pública es lo que permite fijar las bases para el desarrollo económico y social, dentro de la democracia capitalista que no es, en absoluto, la mejor forma de sociedad. Es simplemente la menos mala.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.