Alexander Payne es la onda. Me acuerdo cuando lo conocí en persona en el añorado Ficco, aquel festival de cine que patrocinó Cinemex unos años. En una sala llena un montón de fans vimos con deleite y asombro su magnífica Entre copas.

Como era una función con el director presente, Payne pasó al frente como maestro de escuela. Era joven, joven. Y lo que más nos impresionó: habla un español perfecto, sin muletillas, como espía ruso.

Aquella vez Payne nos contó de lo doloroso que puede ser un proceso de creación. Recuerdo que nos dijo que Entre copas era una obra personal, tan personal como sus otras películas, en realidad. Payne es de los que pone el corazón por delante siempre.

Yo soy fan de Alexander Payne. Por eso me siento muy decepcionada de su última película, Pequeña gran vida. Es una comedia tan artificiosa que no hace reír a nadie. Para ser precisa: la Pequeña gran vida no tiene vida. Creo que ya odio a Matt Damon, siempre actúa con la misma cara de compungido. ¿Estás estreñido, Matt?

En fin, lo que yo quería decir es que esta mala película no debe desanimar a ningún cinéfilo que quiera explorar la filmografía de Payne, que es casi perfecta.

Su cinta anterior es una maravilla. Nebraska, ¿se acuerdan? La historia de un anciano y una obsesión. No es una comedia y es mucho más chistosa que Pequeña gran vida.

¿Se acuerdan de aquel bodrio llamado París, te amo, una lista de clichés convertida en película en la que varios directores hacían su homenaje a la Ciudad Luz? El único corto por el que valía la pena quedarse en la sala era el de Alexander Payne sobre una señora de clase trabajadora que no disfruta el París de los museos y los grandes restaurantes, sino que come comida china en un restaurante de esos ubicuos en las grandes ciudades y camina perdida por ahí. Y de todos modos la magia sucede: París es hermosa se vea como se vea.

De Payne recomiendo comenzar con la tremenda Election, un análisis político en un huevo. Reese Witherspoon está obstinada en ganar las elecciones de su prepa: es una loca. Matthew Broderick es el profesor que debe enseñarles ética a los muchachos pero pronto sus propios principios se ven confrontados cuando tienen lidiar con esta loca de atar. El guión es impecable y las actuaciones, perfectas. ¿Sí les he dicho que Witherspoon es una actriz subestimada? Lee un montón, es inteligente para escoger sus proyectos y sabe apoyar a nuevos talentos.

Regresando con Payne, siempre he tenido la sensación de que sus películas esconden algo más que lo que salta a la vista. Me explico: hay una repetición de ciertos patrones. Por ejemplo, retratar a la clase trabajadora de raza blanca. O dibujar a mujeres que hacen cosas inesperadas. Como que se salen del guión de lo “femenino” y van por su propia senda. Me encantaría entrevistar a Alexander Payne y preguntarle por los subtextos de sus películas. A lo mejor me dice que no sea mamona, que todo está en la pantalla.

Pero ya veremos.

Concepción Moreno

Columnista y Reportera

Garage Picasso