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Opinión

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Lo personal es político: machismo y heteronormatividad

Definitivamente, la 4T y MORENA tienen un problema con la violencia sexual y con las políticas de género en general. Sus dirigentes no entienden de qué se trata y tampoco parecen darle mucha importancia, lo cual es grave. Pero hay algo todavía peor: a sus votantes y seguidores tampoco parece importarles mucho esta colección de temas. Hechos como los de Félix Salgado Macedonio se atribuyen inmediatamente a actos sucios provenientes de una conspiración. Son cosas que pasan durante una elección, dijo el presidente López en una de sus mañaneras. ¿Cuál fue la excusa para dispensar las acusaciones que, al menos, debían haber sido verificadas?  Que no había sentencia ni procesos claros, que alguno de los asuntos ya era viejo, etc. Con esto tiraron a la basura, una vez más, la moral (a modo) que pregona el mandatario mañanero. 

Luego los toqueteos (hay más de un video que lo muestra) de David Monreal a Rocío Moreno, también candidata de su partido. Por cierto, ella salió a declarar en un video que El Candidato (así, con mayúsculas) nunca le había faltado al respeto. Si este tocarle las nalgas hubiera ocurrido en el Metro de la Ciudad de México y ella lo hubiera denunciado habría terminado ante un juez. Aunque probablemente no habría tenido mayores consecuencias, como lo demuestra el caso del diputado de MORENA que llevó a un chico de 15 años a un hotel y que gracias al fuero salió libre. El fuero, esa protección que López Obrador dijo que no se usaría para proteger criminales. Otra promesa tirada a la basura.

Este diputado se llama Benjamín Saúl Huerta y hay evidencias de que ya hizo lo mismo en otras ocasiones con otros chicos. En estos tres casos hay una cosa en común: las conductas reiteradas. No lo han hecho una vez, sino varias, quién sabe cuántas. Son ofensores seriales, casos de manual. También existe algo más en común: están libres y tienen posiciones de poder. No se nos olvide que los abusos son un asunto de poder, no de sexo. También comparten el hecho de que han sido defendidos por mujeres debido a necesidades políticas de su partido y gobierno. ¿Cómo olvidar las fotos de legisladoras, secretarias de Estado y figuras de su organización dando la cara por Salgado Macedonio?

La dispensa de estos delitos (lo son) empieza en la cabeza, en la figura de un presidente como Obrador que detesta la palabra feminismo, que cree que las protestas de mujeres son un complot contra él y que carece de políticas de género. Cada vez que lo atacan por esta situación se defiende diciendo que su Gabinete es paritario. Lo es, hombres y mujeres están subordinados al poder del jefe.

Todos estos personajes involucran a MORENA o al gobierno. Por esto, las oposiciones se han dado vuelo y buscan una ganancia política restregando estos hechos en la piel de los morenistas. Se vale, así es la política, pero afuera de ese partido también hay situaciones iguales a las que aquí se han mencionado. Ahí está el caso de Andrés Roemer o del candidato, creo que de MC, que besaba a su hija como si fuera su mujer. Si se busca más se encontrará a políticos de todos los partidos que no pagan la pensión alimentaria de sus hijos, que golpean a sus esposas, que se han aprovechado de sus influencias para tener la custodia de sus niños y un largo etcétera. 

Machismo, patriarcado y heteronormatividad están en discursos, actitudes, conversaciones, chistes; en las formas de dirigirse a otros hombres, en la manera de tratar a las mujeres, en cómo se burlan de las lesbianas, gays o trans cuando creen que nadie los ve ni oye. Adoptan una pose “correcta” en política. Pero resulta que el disfraz les queda grande o demasiado chico, son como esos payasos que usan ropas ridículas para hacernos reír (aunque debo decir que no me gustan los payasos). Al menos, los clowns tienen dignidad. Y lo políticamente correcto se cae a pedazos cuando en una gira o un acto político alguien canta: “qué vivan las pinches viejas”. Así de simple. No, no es un asunto solo de moral, es de leyes y cultura.

“Lo personal es político” se decía en los años 60 y 70. La afirmación sigue siendo cierta. ¿En dónde quedó ese compromiso que obligaba a excluir de candidaturas a personas acusadas de acoso, abuso y agresiones sexuales? Supongo que en el mismo lugar desde el cual el diputado Ignacio Mier, coordinador de MORENA en la Cámara de Diputados, declara que no puede opinar sobre la conducta de su colega Saúl Huerta porque es un asunto personal. 

No llevemos más a este tipo de personajes a posiciones de poder. Llevemos lo personal a lo político.

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