La complicada situación actual de nuestro país obliga a reflexionar sobre los atributos personales que debe tener quien asuma el liderazgo nacional a través de la Presidencia de la República, y quienes accedan a cada uno de los cargos de elección en disputan a nivel federal y local en casi todo el país.

Si bien importantes grupos empresariales y líderes de opinión consideran conveniente continuar con las estrategias de política pública emprendidas en las últimas décadas, el gran consenso nacional —que no ha pasado desapercibido a los candidatos— es que México necesita un cambio que ofrezca soluciones a los grandes problemas de inseguridad y pobreza, además, es crucial que esté sustentado en la probidad para que el cambio se dé a la mayor velocidad posible.

A lo largo de mi ya larga vida profesional, especialmente durante los últimos 20 años, he tenido la oportunidad de investigar los atributos del liderazgo efectivo a través de la dirección de talleres y la aplicación de encuestas a más de 6,000 ejecutivos, funcionarios y docentes de muy variadas empresas e instituciones. He encontrado atributos y valores que han aparecido en prácticamente todos los talleres en los que aplicamos la encuesta en México.

Cuatro de las características que he visto destacadas con más frecuencia (honesto, visionario, inspirador y competente) también figuran entre las seis principales que se mencionan en las encuestas mundiales que han registrado Jim Kouzes y Barry Posner en sus entrevistas con alrededor de 200,000 personas. En cambio, otros aspectos como “justo” y “apoyador”, no tienen tanta preeminencia en las encuestas nacionales.

De acuerdo con una encuesta de intención de voto publicada a principios de junio por un medio mexicano, la población ve en Andrés Manuel López Obrador a una persona que cuenta con mayor liderazgo que los demás candidatos presidenciales, y lo percibe con honestidad (principal atributo del liderazgo admirado) para atender los problemas de corrupción y pobreza, que son en buena medida causales de la inseguridad que azota al país.

Vale la pena que pensemos en las cinco prácticas comunes a los líderes ejemplares que Kouzes y Posner señalan en su best seller, The leadership challenge, para preguntarnos cómo los distintos candidatos pudieran desempeñarse en una posición de liderazgo como la Presidencia.

1. Desafío de procesos. ¿Se atreven a cambiar el estado de las cosas? ¿Desafían las estrategias, programas y procesos que retrasan el avance hacia estados mejorados de bienestar colectivo?

2.  Inspirar visión compartida. ¿Son visionaros que dedican tiempo a diseñar el futuro que desean para ellos, las instituciones y la sociedad en su conjunto y consideran el bienestar de las generaciones por venir? ¿Tienen la convicción de que la participación colectiva es necesaria para que esta visión resulte inspiradora para todos?

3. Habilitar para actuar. ¿Saben que es necesario proveer las oportunidades y medios para que se logre el mayor desarrollo y aprovechamiento de las capacidades colectivas? ¿Están persuadidos de que la educación no es sólo un derecho sino el elemento toral para la creación de bienestar colectivo?

4.  Modelar el camino. ¿Establecen el sendero a recorrer predicando con el ejemplo? ¿Son congruentes entre lo que dicen y lo que hacen? ¿Emprenden acciones sustentadas en los valores que los guían? ¿Planean las pequeñas victorias motivadoras y encauzan las acciones que pueden conducir al logro de los propósitos colectivos?

5. Dar aliento al corazón. ¿Reconocen la contribución individual de las personas que los acompañan en el proceso de transformación y celebran los logros colectivos e individuales al darse sus resultados? ¿Dan con la oportunidad y frecuencia adecuada el estímulo y aliento tan necesario para elevar el espíritu individual y colectivo?

Considerando todos estos aspectos, debemos recordar que el liderazgo para la transformación de México no puede quedar circunscrito a una persona o a un grupo, por muy grande, competente, bien intencionado y entusiasta que pudiera parecer. El liderazgo es la tarea de todos, no únicamente de quien resulte triunfador en las próximas elecciones.

*El autor ha sido profesor de la UNAM, presidente del Instituto de Liderazgo y Calidad, directivo empresarial, funcionario y consultor en los sectores educativo, energético, de transportes y aviación.