Un importante dilema que los gobiernos del mundo están afrontando actualmente es regular a partir de qué momento o situación las redes sociales o los medios electrónicos tienen el derecho de apagar o desconectar a usuarios sin caer en una violación a sus derechos universales. El debate estriba en definir hasta dónde un foro abierto como son las redes sociales es en sí un foro público.

A primera instancia, las redes sociales son empresas de capital privado que al igual que cualquier otra empresa privada tiene el derecho de decidir a quién permite el uso de sus servicios, a cambio de qué y bajo qué condiciones. De hecho, todos los que tenemos una cuenta en las diversas redes, aceptamos las condiciones que estas empresas imponen a sus usuarios.

Por otra parte, la libertad de expresión es un derecho universal, contemplado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En efecto, los seres humanos tenemos el derecho innato de expresar nuestra opinión o preferencia ante cualquier régimen, gobierno, religión, creencia, o estilo de vida, conservando la garantía de que esta expresión no traerá consigo consecuencias negativas o represión a nuestra vida. Este derecho, sin embargo, viene de la mano de un ejercicio responsable y apegado a la ley de cada país o región.

La mayoría de las legislaciones, por lo tanto, contemplan códigos de comportamiento que protegen los intereses de los habitantes. Es decir, si bien somos libres de expresar nuestra opinión con respecto a un gobierno, no somos libres de difamar sin fundamentos. Tenemos la libertad para recomendar una película o una canción, pero tenemos que acatar las leyes de derechos de autor de dichas obras. Podemos profesar una religión e incluso promover una religión, mas no podemos insultar o difamar a aquellos que profesan otra.

A pesar de que existe gran parte de la plataforma para regular estos foros de uso público, pero en esencia privados, urge un consenso globalizado que regule internacionalmente y de manera integral el dilema. Así como existen organismos no gubernamentales de carácter internacional, podríamos pensar en un regulador global que fije los parámetros de la libertad de expresión.

En cuanto a streaming se refiere...

Esta semana salió a la luz que Netflix cruzó el hito de los 200 millones de usuarios a nivel global. Dicho número, desde luego impulsado por el confinamiento vivido en gran parte del planeta. Aún está por verse el desarrollo de Disney Plus así como el asentamiento que pueda darse derivado de una disminución en consumo y un paulatino regreso a la normalidad.

aaja@marielle.com

Antonio Aja

Columnista

Showbiz

Lee más de este autor