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Opinión

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Liberalismo y empleo

La falta de flexibilidad del mercado laboral obliga a hacer ajustes en tiempos de crisis que resultan peores que darle al mercado un perfil más liberal.

En condiciones normales, los mercados tienden a ajustar cualquier variación en la oferta y la demanda con un cambio en el precio de los bienes y servicios, lo que también ajusta las cantidades que se intercambian a los nuevos precios vigentes.

Esto no sucede así en los mercados laborales, ya que casi nunca los precios, los salarios se ajustan a la baja, lo que hace que sean entonces las cantidades las que tengan que ajustarse a la baja.

Cuando la regulación de los mercados laborales es tan inflexible como sucede en México, normalmente no se deja que ni los salarios ni las cantidades se ajusten a la baja, teniendo que encontrar entonces cualquier otro tipo de ajuste que libere la presión en los mercados.

En nuestro país se puede ajustar la cantidad a la baja, aunque el precio que hay que pagar por el ajuste es tan elevado, que las empresas o los empleadores en general prefieren mantenerse esperando a que las condiciones cambien.

Es entonces que nos encontramos con todo tipo de ajustes y situaciones que provocan el desgarramiento de las vestiduras de quienes defienden la obsoleta estructura legal del mercado de trabajo, no dándose cuenta que un viraje hacia un esquema más liberal podría beneficiar a todos, empezando por los trabajadores.

Recordemos cómo se hizo el ajuste en muchas empresas durante la última crisis que vivimos: se plantearon recortes de horas trabajadas y de salarios, así como paros técnicos, por lo que algunas personas fueron enviadas a su casa durante un periodo corto, con el objetivo de reducir los costos.

Todo mundo aportó algo para la situación, desde parte del salario del trabajador, un pago del gobierno y el acceso al retiro de recursos de cuentas de afores, algo por parte de las empresas.

Ahora, el gobierno presume que se ha creado una enorme cantidad de empleos formales, cuando de lo que se trata precisamente es de que todos aquellos trabajadores y empresas que accedieron a los ajustes ahora están volviendo a sus empleos.

En contraste, veamos lo que sucede en otros lugares, en los cuales las empresas prefieren tratar con proveedores externos de mano de obra, que es un mecanismo flexible que las libera de la enorme carga laboral de la ley, y está el caso de los sindicatos. Los aguantan sólo las empresas operada (mal) por el gobierno o los monopolios. En otras condiciones, la quiebra es segura. Bravo por la ley no liberal.

mrodarte@eleconomista.com.mx

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