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Legislaciones que pretenden controlar nublan el panorama del entretenimiento

Es curioso cómo conforme pasa el actual sexenio, ciertas leyes o propuestas de ley que estaban bien están siendo atacadas o sufriendo escrutinio por parte de legisladores. Otras leyes o propuestas de ley que deberían ser urgentes para contrarrestar agentes sociales destructivos como la inseguridad, el narcotráfico y la corrupción siguen siendo blandas, ineficaces o inexistentes.
La semana pasada en esta columna hablábamos de la propuesta de ciertos funcionarios del gobierno actual, que, so pretexto de vigilar los Derechos de las Audiencias, pretenden meter mano a los contenidos y a la programación en televisión y radio. En realidad, la percepción por parte de la industria y otras organizaciones no gubernamentales es que el Estado pretende tener la última palabra sobre qué se puede publicar, cuándo y cómo. Esto, en un país democrático y libre como es México, no sólo resulta absurdo sino poco viable.
Por otra parte, como mencionó Javier Tejado en su columna de El Universal el martes pasado, también existe una intención por parte de “radicales morenistas” de proponer al Congreso de la CDMX y al Senado de la República, la prohibición de cerveza y alcohol en eventos deportivos y culturales. Si bien dicha prohibición trae ciertos beneficios, vale la pena poner sobre la balanza la alternativa de regular dicha venta de manera que se castigue a infractores y sobre todo a recintos que permitan o incluso comercialicen con drogas y venta de alcohol a menores. Lo que resulta completamente absurdo y antidemocrático es destinar tiempo y dinero de contribuyentes para discutir la prohibición de publicidad y patrocinios de marcas de alcohol (cerveza) en el ámbito deportivo o a los equipos. Este tipo de hipocresía legislativa impide a los actores enfocarse en concentrarse en lo que es importante y distrae los esfuerzos y recursos del Estado en nimiedades ridículas.
Conversaciones que pueden ser más productivas tendrían que ser de fondo y con miras a largo plazo en el bienestar de la población. Educación, civismo, prevención, incentivos para emprendedores etc. Son temas que se antojan más importantes y trascendentes que legislaciones intrascendentes y que buscan controlar, más que formar a la población y a los jóvenes. Con una economía y una historia del tamaño de la mexicana, nuestros legisladores deberían elevar el nivel de diálogo y proponer alternativas que pongan a México en una posición de liderazgo en cuestiones de telecomunicaciones, libertad de expresión, privacidad de datos, etcétera.

