Una pieza clave en el proceso de transformación del Infonavit que emprendimos hace más de 10 años fue la relación de colaboración que se estableció entre la administración y el sindicato del Instituto basada en que el principio de confianza genera más confianza.

Sonará simple, pero de las primeras decisiones que tomamos fue la de erradicar del vocabulario institucional la frase trabajadores sindicalizados y trabajadores de confianza . En el Infonavit todos los trabajadores somos de confianza y tenemos los mismos derechos y obligaciones, con independencia del tipo de contratación, categoría o la relación de mando que exista.

La política de administración de personas buscó desde el primer día eliminar cualquier diferencia entre personal sindicalizado y no sindicalizado.

Administración y sindicato tenemos claro que lo importante es garantizar la buena marcha y permanencia del Instituto en el largo plazo.

Proyectos claves para la organización como el modelo de tercerización o la formación y capacitación de nuevos cuadros sindicales, por citar sólo dos ejemplos, son discutidos ampliamente con el Secretario General del sindicato, quien participa además en la planeación estratégica del Instituto como parte del equipo directivo.

Entre el 2001 y el 2005 logramos acuerdos importantes, como la simplificación y modernización del Contrato Colectivo de Trabajo (pasamos de 368 a nueve cláusulas y de 148 a sólo seis páginas) y un reglamento de escalafón en el que se establece que los ascensos se otorgan con base en las competencias y el desempeño de cada trabajador.

En diciembre del 2007, firmamos el Acuerdo de Responsabilidad Social Compartida, bajo el principio de equidad e igualdad de oportunidades y responsabilidades. Se acordó la revisión salarial a cinco años, indexada a variables económicas como la inflación; el desarrollo profesional basado en igualdad de oportunidades, logro de resultados y evaluación de competencias; la movilidad laboral y multifuncionalidad de puestos de acuerdo a las necesidades del Instituto; salarios variables para todo el personal en función de productividad y de resultados; la creación de instancias comunes para resolución de conflictos laborales, asegurando mismo tratamiento a trabajadores sindicalizados y no sindicalizados.

A finales del 2010 dimos el siguiente paso con el Régimen de Convivencia Unificado, que contempla, entre otras muchas cosas, la libre afiliación al sindicato.

En el Infonavit, los puestos técnicos son, por naturaleza, puestos de carácter sindicalizado. En caso de que el trabajador que ocupe un puesto técnico, si así lo desea y por su propia voluntad podrá pedir la desafiliación del sindicato; aquel trabajador técnico sindicalizado que pase a un puesto técnico no sindicalizado, si así lo desea, seguirá siendo sindicalizado.

Los puestos tácticos son, por naturaleza, puestos no sindicalizados. En caso de que personal de nivel técnico sindicalizado ascienda a un puesto táctico podrá, si así lo desea, permanecer afiliado al sindicato. Si dentro del nivel táctico es ascendido, automáticamente dejará de pertenecer al sindicato.

En el Infonavit seguiremos trabajando para desmitificar la diferencias entre el personal, en donde sindicalizados con bajo desempeño tenían asegurada su permanencia en el Instituto, mientras que los no sindicalizados eran vulnerables, aun cuando pudieran tener acceso a mejores oportunidades.

La realidad del Instituto es otra. Estamos convencidos de que más que una condición laboral, lo importante es que exista el compromiso por el logro de los resultados institucionales y la voluntad por renovarnos día con día. En el Infonavit todos tienen las mismas posibilidades de desarrollo y crecimiento, mientras el trabajo y los resultados hablen por cada uno.

*Director General del Infonavit.