De León a Tuxtla Gutiérrez y de allí a la ciudad de México. Carlos Salinas de Gortari está de regreso al país. En territorios gobernados por la oposición al PRI, cumplió una agenda privada que fue completamente pública. Y -como es su costumbre- enciende pasiones, desata polémicas. Antes de este periplo por tierras aztecas, el expresidente estuvo en la sede central de la Fundación Ortega-Marañón, en Madrid, donde hace 10 días presentó su más reciente libro Democracia republicana (Debate, 2010) escrito bajo el pretexto de ofrecer una alternativa ciudadana al régimen de partidos políticos imperante.

En esa ocasión, Salinas informó a los organizadores de su presentación que no ofrecería declaraciones a periodistas, pero terminó aceptando un encuentro con los corresponsales mexicanos asentados en la capital española. Esta vez tuvo un poco más de moderación, aunque menos discreción. Quizá no sea del todo su culpa. En la capital guanajuatense -donde El Yunque es ley- los anfitriones del exmandatario priísta quisieron evitar la presencia de los representantes de los medios. Incluso, amagaron con cambiar de sede la reunión, que finalmente tuvo lugar en un salón de un complejo campestre. Apenas un centenar de personas, los asistentes a la presentación, organizada por el empresario irapuatense Eduardo Nieto. Más políticos que empresarios. Y casi todos priístas, desde los aspirantes a la candidatura por la gubernatura, Miguel Ángel Chico y José Luis Romero Hicks, exdirector de Bancomext.

Salinas de Gortari tenía 17 años sin pisar tierras leonesas. Justo hace dos décadas, luego de unas convulsas elecciones estatales, el exjefe del Ejecutivo pactó con la dirigencia nacional del PAN, inaugurando así la era de las concertacesiones que definió su sexenio y dio paso al surgimiento de Vicente Fox como figura relevante. ¿Qué 20 años no es nada? Tal vez, para la vieja clase priísta de Guanajuato. A la conferencia acudieron el abogado Miguel Montes, exfiscal especial para el caso Posadas, el exsenador José de Jesús Padilla y el excandidato a Gobernador Juan Ignacio Torres Landa. Todos, perjudicados por los beneficios electorales otorgados al PAN por Salinas de Gortari. Alguien le preguntó qué pensaba después de haber entregado la gubernatura de Guanajuato al panista Carlos Medina Plascencia. Por qué mejor no les preguntan a los electores dónde están sus preferencias , reviró el exmandatario un tanto impaciente. Según Salinas, en 1991 Guanajuato necesitaba de la alternancia, ya que no estaba produciendo votos. La decisión de un gobierno de transición se consensuó con todos los actores políticos de entonces. Y a partir de ahí, los electores están contentos.

El abogado Paulino Lorea hizo las veces de comentarista y coordinador de la sesión de preguntas y respuestas. En su intervención, pidió un comentario al expresidente sobre sus críticos y críticas, entre quienes incluyó a la académica Denise Dresser y a la periodista Carmen Aristegui. No dan más que para un pie de página , sentenció.

Esta vuelta de Salinas de Gortari a la escena pública se explica en buena medida por sus gestos hacia Montes García -exprocurador de Justicia en la época de Manuel Camacho Solís como regente del DF y exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación- y al también jurista Sergio Armando Valls, actual integrante del pleno de la SCJN, quien el pasado viernes 20 comenzó los festejos de su cumpleaños número 70 en Tuxtla Gutiérrez. La comida de recepción a los invitados -todos, convocados por doña Guille Esponda, la esposa del Ministro- fue acaparada por la presencia de Salinas de Gortari, quien eclipsó a otros concurrentes como los gobernadores Javier Duarte, de Veracruz, y Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo. Gracias al exmandatario -quien ejerce una especie de padrinazgo sobre el segundo- ambos jóvenes priístas han dejado atrás sus diferencias personales para hacer equipo y ganarse un lugar en la pléyade tricolor.

Salinas fue el invitado de honor. Conversó largo y pausado con Roberto Gil, el secretario particular del presidente Felipe Calderón, quien de repente comenzó a dar muestras de que le interesaría competir por la gubernatura de Chiapas, que se renovará el próximo año. A juzgar por los contactos que estableció en Guanajuato y en Chiapas, donde abiertamente respalda al senador verde Manuel Velasco, el expresidente pareciera andar reclutando más gobernadores para su cuadrilla. Los que logren llegar, incluyendo al mexiquense Eruviel Ávila.

¿DESCALIFICADOS? Y mientras el Gobernador de Quintana Roo atendía su agenda social, en la ciudad de México la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) hizo pública la cancelación de la licitación del Aeropuerto de la Riviera Maya, prioritario para Roberto Borge. Los oferentes son dos consorcios: uno formado por Tradeco y Corporación América; el otro por GAP y Grupo México. De acuerdo con la SCT, ambos proyectos tuvieron inconsistencias y no cumplieron con las especificaciones técnicas. Nadie sabe quienes llegaron a tales conclusiones, pues los consultores contratados por la dependencia para el manejo de la licitación (Banobras y ASA en la parte técnica) no fueron involucrados en la última parte de las evaluaciones. Detrás de esta cancelación -apuntan empresarios que conocen detalles de la licitación- está la mano del exsecretario Luis Téllez, quien buscaría proteger a Asur de la competencia en su aeropuerto de Cancún. Enterado en Tuxtla Gutiérrez de la decisión de SCT, Borge Angulo solicitó al Secretario del presidente Calderón que interviniera.