La trampa de dinero más común son los meses sin intereses, como hablamos en la primera parte. Pero no es la única. Hay otras más sofisticadas, diseñadas para quedarse con parte de nuestro dinero. Algunas son legales y otras no. Sigamos con las primeras.

2. Las suscripciones o pruebas “gratuitas”. Desde hace algunos años, muchísimas aplicaciones, productos y servicios han pasado a un modelo de suscripción que siempre empieza con una prueba gratuita que requiere nuestros datos de pago. Cuando termina la prueba, empiezan los cargos automáticos que por lo general son mensuales aunque hay con otra periodicidad. La enorme mayoría de las personas se olvida de cancelar antes de que termina el periodo de prueba, así que al menos el primer cargo se hace casi siempre. En este sentido son una trampa.

Tengo que aclarar que los modelos de suscripción funcionan muy bien para las empresas y en ocasiones tienen mucho sentido, sobre todo cuando se trata de desarrollo de software. En lugar de tener una venta única que puede fluctuar mucho en el futuro, se aseguran un ingreso recurrente que les beneficia porque les da estabilidad y la capacidad de seguir manteniendo y evolucionando sus productos y servicios.

Sin embargo, he visto que gente paga, en puras suscripciones, una buena parte de su ingreso mensual, no sólo en servicios de streaming (música y video) sino también en múltiples aplicaciones y juegos que tienen un modelo “freemium”.

Recordemos que muchas aplicaciones son gratuitas pero en una versión más limitada. Si uno quiere características adicionales, algunas de las cuales pueden ser importantes para ciertas personas, entonces se debe adquirir una suscripción (antes era un “upgrade” de una sola vez, hoy es un cargo recurrente).

He visto personas que incluso se “olvidan” que tienen esas suscripciones y que siguen pagando cosas que realmente no utilizan. ¿Realmente necesitas todas las que pagas y representan una prioridad para ti?

3. Los tiempos compartidos, trampa en la que muchísima gente de clase media alta cae porque tiene técnicas de venta muy agresivas que empiezan con un “beneficio”. He estado en varias de ellas, nunca he comprado porque sé lo que son (mis padres compraron en su vida al menos tres distintos).

Uno viaja a un hotel  de repente nos ofrecen un cupón de 300 dólares para el spa si atendemos una invitación para desayunar, que tomará una hora de nuestro tiempo. Suena bien pero la idea es meternos en un cuarto con otros “huéspedes” y con “anfitriones” que nos hablarán de una oportunidad para garantizar nuestras vacaciones de por vida.

Quien ha tenido esta experiencia sabrá que se manejan las más duras técnicas de venta y una presión terrible por lograr el “cierre”. De hecho, cada vez que uno dice “no”, llega alguien más con una “oferta especial sólo para nosotros”. Cada “no” implica la llegada de un vendedor aún más experimentado y las ofertas se van haciendo más “atractivas, hasta llegar al “precio más bajo que nos pueden ofrecer y que a nadie más se lo ofrecerán nunca”.

Los tiempos compartidos son una trampa porque uno en realidad no es dueño parcial de la propiedad, sino de un “derecho” en esa propiedad que además está sujeto a un pago de mantenimiento cada año, la use o no. Ese “mantenimiento” no es muy diferente a lo que vale una semana de hotel en temporada baja. Hay la posibilidad de un “intercambio” con otras propiedades del hotel o incluso con empresas como RCI, pero sujeto a disponibilidad y con el cobro de una respectiva cuota adicional. Si uno hace cuentas, un tiempo compartido agrega muy poco valor y por el contrario, nos generan una obligación anual de pago (la cuota de mantenimiento). 

En las siguientes dos entregas hablaremos de trampas que son ilegales para robar nuestro dinero y que desafortunadamente abundan hoy en día.

contacto@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

Lee más de este autor