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Opinión

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Las inversiones y la vida

Joan Lanzagorta

Todos somos diferentes y tenemos emociones distintas hacia el dinero. Algunas personas se ponen muy nerviosas cuando los mercados financieros bajan, mientras que otros se alegran y ven los precios bajos como una oportunidad de comprar activos con descuento. Por eso, las decisiones de inversión son muy personales y únicas para cada persona.

Sin embargo, existen algunas cosas comunes para todos, por ejemplo:

1. Todos debemos tener un fondo para emergencias independientemente de nuestras inversiones para otros objetivos. La liquidez es muy importante y nos ayuda a no tener que vender otros activos en caso de que suceda algo inesperado. Este dinero debe estar accesible (eso es lo más importante) pero a su vez en algún instrumento de muy baja volatilidad, pero que nos pueda ayudar a mantener lo más posible el poder adquisitivo. Por ejemplo, un buen fondo de inversión en instrumentos de deuda de liquidez diaria (entre otras posibilidades).

2. Cuando invertimos a largo plazo, por ejemplo, para nuestro retiro (horizonte de inversión de más de 10 años) debemos incluir en nuestro portafolio acciones de empresas globales. Esto aplica aún para las personas con una alta aversión al riesgo. Aún una pequeña ponderación puede hacer una diferencia significativa a lo largo del tiempo.

Recordemos que los rendimientos de los instrumentos de deuda muchas veces no compensan la inflación. Nos sirven para controlar el riesgo de nuestro portafolio, pero para que éste pueda crecer a largo plazo, necesitamos participar y ser socios de empresas disruptivas que están cambiando al mundo y redefiniendo la economía global.

3. Lo más importante en inversiones es no tomar decisiones emocionales. Definir una estrategia y seguirla al pie de la letra, independientemente de los movimientos del mercado. Recordemos que, en un plazo largo, habrá muchos ciclos económicos, algunos de bonanza y otros de recesión. Pero también habrá una enorme cantidad de eventos inesperados, como guerras o descubrimientos de cosas que nadie veía venir (ni los analistas más sofisticados). Reaccionar ante estos eventos es una receta para el desastre.

Las inversiones y nuestra vida

La etapa en la que nos encontramos, desde luego influye de manera definitiva en nuestras decisiones de inversión. No es lo mismo estar iniciando nuestra vida laboral, con toda nuestra vida por delante y un horizonte de inversión de más de 40 años, a estar cerca de nuestro retiro. Tampoco tenemos las mismas posibilidades económicas.

Pensemos, por ejemplo, en una pareja que recién inicia una vida juntos y que busca comprar un departamento con un crédito hipotecario. Ellos tendrán mucho menos dinero para invertir que la pareja madura, en una etapa profesional avanzada que ya terminó de pagar tanto hipoteca como colegiaturas.

Un gravísimo error de muchas personas, sobre todo jóvenes, es no empezar a invertir para formar un patrimonio a largo plazo desde que empiezan a trabajar. Tienen otras prioridades: acumular experiencias, por ejemplo. Empiezan a surgir otras necesidades y cuando se dan cuenta están en una etapa de madurez con muy poco dinero acumulado para su retiro.

El problema es que cuando se dan cuenta, se enfrentarán a una realidad importante: necesitarán separar más de la tercera parte de su ingreso, para poder “ponerse al corriente” y alcanzar su objetivo mínimo. El problema es que la enorme mayoría no tendrá la capacidad de ahorrar tanto, porque tendrá otros compromisos financieros.

contacto@planeatusfinanzas.com

Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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