La última elección presidencial tenía vigente un marco constitucional y legal que no permitía candidaturas independientes. Entonces sólo podían postular candidatas o candidatos los partidos políticos, un asunto que fue evaluado por el sistema interamericano de derechos humanos y reconocido como modelo aceptable en democracia, pese a que la propia Comisión Interamericana había cuestionado en sus informes previos que no se abriera opción adicional al sistema de partidos que finalmente llegó a la Constitución con una reforma al artículo 35 que no dejó lugar a interpretación y reconoció la vía independiente como opción legítima para buscar una postulación.

Ésta es la primera elección presidencial en la que se aplica la reforma y es un hecho que abre una alternativa de participación, pero que el modelo impuso candados cuestionables que complican las cosas para quienes aspiran llegar a la boleta con esta figura. El porcentaje mínimo de firmas de apoyo es elevado si se considera que para constituir un partido político hay que acreditar una militancia de 0.26% de la base de electores y para ser candidato independiente se necesita mucho más del triple, 1% de la base votante.

Es verdad que los requisitos para llegar a la boleta son complejos, pero hay varios ejemplos de candidaturas independientes a diversos cargos electivos que no sólo han cumplido sin presentar sistemáticos apoyos irregulares, también han sido competitivos o ganadores ya al momento de medirse en las urnas.

El INE implementó un mecanismo para que aspirantes independientes a cargos federales recabaran el apoyo ciudadano mediante una aplicación que permite documentar y detectar firmas irregulares con mucha mayor precisión frente a lo ocurrido en experiencias anteriores.

Hasta este momento no existe pronunciamiento respecto de la procedencia o improcedencia definitiva de ninguna candidatura independiente, porque los tiempos legales prevén esa definición hasta el 29 de marzo. El proceso sigue. Lo que el INE dio a conocer el viernes pasado es el resultado de la verificación a detalle, firma por firma, que depura las cifras con transparencia sobre la razón por la que no es tomada en cuenta una u otra y existe ahora una etapa que da garantía de audiencia a los aspirantes para corroborar la conclusión a la que ha llegado la autoridad luego de esa revisión detallada.

El método para verificar las firmas ha tenido dos etapas clave, conocidas previamente por todos: primero se recibían firmas (con la respectiva fotografía de la credencial para votar original y los datos que la identifican) y en una revisión preliminar se ubicaban diariamente cuáles correspondían a nombres reales de la lista de votantes vigente.

El segundo momento fue una muestra representativa de todos los datos con los que se acompañaban esas firmas de apoyo y esa muestra permitió ubicar el porcentaje de irregularidades suficiente entre aspirantes independientes como para revisar una por una para eliminar todas las que no pueden darse por válidas debido a que incumplen con las reglas.

Sólo tres aspirantes habían presentado nombres de ciudadanas y ciudadanos encima del umbral de ley que es de 866,593 apoyos (1% de la lista nominal) para lograr la candidatura, pero el soporte para demostrar que esos nombres apoyaron realmente a una u otra candidatura tenían inconsistencias, en algunos casos simplemente era que el nombre estaba repetido; en otros, que en lugar de credencial original como se estableció en las reglas, se acompañaba una fotocopia de credencial. unos casos más graves demuestran lamentablemente que se simularon credenciales colocando datos reales en un cartón falso que trató de hacerse pasar como mica electoral original. Eso no es una travesura o un error menor, es un delito que no puede ignorarse sin informar a la Fepade para que deslinde quién hizo tal cosa y se sancione a las o los involucrados.

El resultado de esa revisión detallada se dio a conocer el viernes pasado y también se notificó a los aspirantes. ¿Qué concluye el informe del INE? Nos dice que Jaime Rodríguez Calderón presentó 2 millones 34,403 firmas, pero sólo 835,511 no tenían algún tipo de irregularidad (31,082 abajo del umbral mínimo para llegar a la boleta), que Armando Ríos Piter había registrado 1 millón 765,599, pero sólo 242,646 serían válidas (623,947 abajo del umbral) y que Margarita Zavala entregó 1 millón 568,665, que de esa cifra únicamente 870,168 son válidas, pero en su caso, descartando las que presentan irregularidades, hay 3,575 por encima del umbral mínimo de ley.

No ha terminado el procedimiento para definir quién llega a la boleta y quién no, pero la información sobre las firmas de independientes obliga a deslindar responsabilidades y a no convalidar ningún apoyo ilegítimo. Esa tarea fundamental dará claridad a la población y, en la medida en que llegue al fondo de cada caso, beneficia también a los propios aspirantes en su conjunto. La base de datos nos da luz, entre otras cosas, sobre qué teléfono, a nombre de qué auxiliar, de qué aspirante registró una firma indebida y más allá de que es evidente que los apoyos sin sustento real no pueden ser sumados, cualquier manipulación de datos personales de electores debe sancionarse e investigarse.

*El autor es consejero electoral del INE.

Twitter: @MarcoBanos

Marco Antonio Baños

Consejero del Instituto Nacional Electoral

Columna invitada