Empezó la campaña electoral y con ello muchas dudas. Hasta ahora no han existido grandes propuestas, sólo ocurrencias, ideas sueltas, sondeo de opiniones. También mucha demagogia, agresividad e intolerancia a la crítica.

El problema de México está visible: 53 millones de pobres, 9 millones de ninis que ni estudian ni trabajan, pero sí consumen, débil sociedad civil, una masa salarial precaria, un sistema bancario que privilegia el crédito al consumo, una población indignada de la política, un Estado débil, corrupción, impunidad, violencia y crecimiento del Producto Interno Bruto en relativo estancamiento. Ésta es la cara del país que la presente generación de políticos no resuelve.

Pero lo paradójico es que la población dolida y desconfiada va a votar o se espera que vote.

A los millones de pobres tendrán que darles dinero para que voten. De lo contrario no lo harán. A los ninis les darán promesas de educación y trabajo, oferta tardía, porque muchos ya están en el narcotráfico y la violencia. A la clase media y alta, que son indiferentes al bienestar social de las clases bajas, seguramente les ofrecerán la promesa de más crecimiento económico para mejorar o mantener su nivel actual. A los de la tercera edad no les ofrecerán nada, entre otras razones, porque no se molestan en votar y porque al no ser objeto de atención son impermeables a las ofertas de campaña.

Con todo, abundan las promesas. Es deseable que los candidatos hagan a un lado su narcisismo y se ocupen más de nosotros.

¿Cuál va a ser la ingeniería para la captación del voto? Seguramente, más teledemocracia y menos plaza pública. Desde hace muchos años, se ha privilegiado la entrevista para el periódico y para la televisión así como videos con mensajes de los candidatos. Y se ha marginado la propuesta del proyecto de nación, la visión de futuro, sentido de la posibilidad e imaginación política.

Ante un hecho incontrovertible de que hay una marcada diferencia de ciudadanos por la inequidad, la clase política sólo se queda en la periferia de los problemas.

Más de 14 millones de mexicanos irán a votar por primera vez, 17% del electorado. Uno de cada tres votantes es menor de 29 años. ¿Cuál es la respuesta política a ello?

Y para complicar las cosas, ahora tenemos la mano visible de la tecnología en las elecciones. A través de la invasión en redes sociales se maneja información falsa. Fue determinante en el triunfo de Trump en Estados Unidos y la victoria del Brexit. La cuestión esencial es cómo las características personales y datos obtenidos en redes sociales pueden predecir el comportamiento político.

Por ello, se preguntan dos expertos mexicanos en tecnologías de la información, Edmundo Berumen Osuna y Luis Parra Meixueiro: “¿Hemos dejado todas las puertas y rejas cerradas? ¿Con llave y alarmas puestas? ¿Nadie tiene duplicado de esa llave? ¿Ni el cerrajero tiene una copia? ¿Quién está protegiendo los sistemas que garantizan la validez de nuestro voto, la calidad de nuestras reservas y patrimonios en las cuentas? Sí, es entendible por qué se ha generado la avalancha de artículos que hablan sobre la materia. Vale la pena preguntarse todo esto a unos meses de la elección más expuesta de este siglo XXI”.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.