El crédito es una herramienta que bien utilizada nos puede ayudar a construir, pero si la usamos mal nos puede hacer muchísimo daño

En este espacio he escrito muchas veces que adquirir una deuda, aun a meses sin intereses, significa comprometer nuestro flujo de efectivo futuro, en otras palabras, dinero que todavía no hemos ganado, con el que hoy no contamos, pero que esperamos tener más adelante. De esta forma, parte de nuestro ingreso futuro ya está predestinado a pagar la mensualidad (o más) de esa deuda, y no lo podemos utilizar para otras cosas que quizá sean más importantes.

Ahora bien, tenemos que entender que adquirir deudas también puede poner en peligro nuestra estabilidad financiera. Pensemos, por ejemplo, qué pasa si perdemos nuestro trabajo o nuestra principal fuente de ingresos. Si tenemos deudas, tenemos que seguir pagando. Si uno recibe una liquidación, eso nos puede ayudar, pero es dinero que puede acabarse, dependiendo de qué tantos compromisos tengamos y cuánto tiempo nos tardemos en encontrar un nuevo trabajo. Por eso hay que ser cuidadosos.

Si uno tiene pocas deudas y cuenta con un fondo para emergencias, el impacto de una pérdida de ingresos puede sortearse, por lo menos en el corto plazo. Caso contrario a si esto sucede cuando no tenemos un peso en el banco pero sí una gran cantidad de compromisos de pago. Aquí he contado estas historias: personas de muy altos ingresos, pero que aun así debían hasta la camisa. Es muy traumático para la familia y da origen incluso a peleas que terminan en divorcio.

En particular, yo estoy muy preocupado por el nivel de endeudamiento, particularmente de la clase media mexicana. La gran mayoría de las personas debe la casa, el coche y además tiene deudas en tarjetas de crédito (aún si una parte es a meses sin intereses). Otros, además, han caído en la tentación de contratar un crédito de nómina.

Es claro que una persona que ha adquirido esos compromisos de pago no tiene ningún margen de maniobra. Si algo sale mal, por ejemplo, si su ingreso disminuye, pueden caer en muchos problemas. Claramente, tampoco tienen capacidad de ahorro y con ello, es imposible que logren construir un patrimonio pensando en su retiro.

Por eso siempre repito que uno debe tener mucho cuidado al contratar créditos, aún a meses sin intereses, porque siguen siendo una deuda. Es una decisión que no se debe tomar a la ligera. El crédito es sin duda una herramienta que bien utilizada nos puede ayudar a construir, pero si la usamos mal nos puede causar muchísimo daño.

Hace poco tiempo recibí el correo de una persona que me decía el típico: “Debo, no niego; pago, no tengo”. Quería que le ayudara a que cesaran las llamadas intensas de cobranza de los bancos, porque simplemente no tenía para pagar y ya se los había dicho. Como si fuera tan fácil.

Obviamente lamento mucho su situación, pero también le hice ver que él, al haber contratado créditos, había adquirido la obligación de pagar, pase lo que pase. Y también añadí que los bancos tienen la obligación de cobrar, porque al final el dinero que prestan no es de ellos, sino de los ahorradores que depositan su dinero en esa institución. Obviamente le presenté la manera como podría hacer un plan para salir de esas deudas, empezando por el crédito más pequeño y le dije que si de plano no le alcanzaba ni para los mínimos, entonces quizá tendría que desprenderse de algún bien para hacerse de dinero. O buscar un ingreso secundario que le permitiese complementarlo.

Hay otros que buscan refugio con las “reparadoras de crédito” que prometen “canalizar” las llamadas de los bancos (no siempre sucede) y cuyo modelo está basado en que uno deje de pagar (lo cual queda registrado en nuestro historial crediticio). De esta forma, en lugar de pagar, uno deposita una mensualidad en una cuenta abierta en una institución alternativa (por ejemplo, una sofipo) y el monto que se ha juntado se ofrece cada mes a los cobradores como pago total. No es que “negocien” descuentos. Si el cobrador acepta, se hace un convenio y se liquida la deuda. El descuento obtenido por liquidación (quebranto al sistema financiero) también queda registrado en nuestro historial. Así que hay que tener, como en todo, mucho cuidado con lo que ofrecen y leer bien el contrato, a lo que se comprometen y a lo que no.

Te invito a visitar mi página: http://www.planeatusfinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.

Twitter: @planea_finanzas

JoanLanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com