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La victoria de la percepción + El caso del jefe de? Gobierno del DF
Una estrategia bien impulsada puede cambiar ?el posicionamiento de la imagen política.
Cuando de gobernar se trata la percepción juega un papel determinante. En pocos meses el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, ha logrado frenar la caída de popularidad que venía sufriendo gracias a una campaña de comunicación política bien concebida y ejecutada: una sola idea, el aumento al salario mínimo. Un solo discurso: recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores.
Por supuesto, una buena campaña ayuda pero no revierte realidades, menos malos gobiernos.
El jefe de Gobierno se hizo con un estupendo tema con el aumento del salario mínimo. Valga decir que se trata de una decisión que lo rebasa, ya que es un tema que compete al gobierno federal. Sin embargo, le ha funcionado al grado que fuerzas políticas diferentes como el Partido Acción Nacional tomaron el tema por su cuenta.
Mancera, quien llegó al cargo de manera indiscutible con 66.56% de la votación, vio cómo su imagen se fue debilitando conforme transcurre el ejercicio de su gobierno más allá de lo normal en una urbe tan compleja como la capital mexicana.
Difícilmente iba a encontrar acciones o programas que revirtieran rápidamente la tendencia, sobre todo de cara a las elecciones intermedias del próximo año. De ahí que promover el aumento del salario mínimo, tema en varios países, entre ellos Estados Unidos, resultó un buen salvavidas.
Los problemas medulares de la Ciudad de México ahí están, los conflictos que viene enfrentando Mancera también, sin embargo en últimas fechas la percepción ciudadana del jefe de Gobierno ha cambiado, al menos así se refleja en las encuestas recientes.
Otro ejemplo. El gobierno de México ha logrado posicionar en el exterior la imagen de cambio difundiendo las reformas que ha impulsado, en particular la energética y de las telecomunicaciones. La resonancia de hace unos días en la gira del presidente de la República a Nueva York y su comparecencia ante Naciones Unidas permitió un relanzamiento para regresar a la percepción del momento mexicano de hace tres años.
Pero de nuevo, la percepción puede ser veleidosa. Apenas terminaba la gira presidencial los problemas de inseguridad ocupaban las primeras planas...
Un decálogo en materia de comunicación cuando se trata de mejorar la percepción de manera urgente, incluiría, entre otras acciones:
- Definir un objetivo.
- Trazar un programa de trabajo y sus acciones.
- Diseñar un discurso.
- Hacer del discurso el marco de referencia permanente.
- Bajar el tema a todos los niveles que estén involucrados, sobre todo los que generan opinión.
- Medir los avances.
- No perder de vista que es una campaña de percepción de emergencia.
- Detectar el momento en que el tema comienza a declinar.
- Tener presente que no hay campaña ni medios capaces de revertir una mala gestión.
- Volver a empezar. La percepción se construye día con día y todos los días.